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Valverde, Eusebio y Rubi también quieren el balón de Johan Cruyff

Los técnicos de Barça, Girona y Espanyol participaron en la segunda edición del homenaje de 'Amics de Johan' al mito holandés

"Ahora se conoce su método, pero antes eso era ciencia ficción", dijo el 'Txingurri'

 Los tres entrenadores de los equipos catalanes de Primera se reunieron para reivindicar la figura del holandés | Efe

‘Si tú tienes el balón, el rival no lo tiene’. Johan Cruyff convirtió un ejercicio de lógica aplastante en el mejor resumen de su innovador libro de estilo. El mito holandés hizo historia a través de la posesión de balón y nada mejor que este lema para celebrar el segundo acto de homenaje de ‘Amics de Johan’ al eterno ‘14’. Como Cruyff habría querido, fue una tarde divertida, distendida y también emotiva, pero en la que principalmente se habló de fútbol. El Auditori de Mediapro se abarrotó este martes por la noche para disfrutar de una velada que sirvió para comprobar de primera mano cómo la influencia de Johan sigue muy presente en los técnidos de la actualidad. El técnico del FC Barcelona, Ernesto Valverde, y sus homólogos en el Espanyol y el Girona, Joan Francesc Rubi y Eusebio Sacristán respectivamente, tomaron la palabra para profundizar con los asistentes acerca del legado del holandés.

Ricard Torquemada y Pere Escobar, periodistas de Catalunya Ràdio, lideraron un entretenido coloquio en el que hubo tiempo para todo: además de analizar el manual táctico de Johan también se puso sobre la mesa su brillante y excéntrica personalidad. Como no podía ser de otra manera, Ernesto Valverde y Eusebio Sacristán, en su día pupilos del holandés en el Barça, también sacaron a la palestra algunas divertidas anécdotas que confirman por enésima vez a Cruyff como un líder natural.

Tras unas palabras de Xavi Torres, periodista de la Televisió Nacional de Catalunya, Ernesto Valverde rompió el hielo para referirse al cambio drástico que supuso para él entrenarse a las órdenes de un hombre cuyas ideas nada tenían que ver con sus exentrenadores. “La primera temporada fue terrible. ‘¿Este entrenamiento cuándo terminará?’, nos decíamos. Nos costó lo suyo entender lo que Johan quería de nosotros. No solo llegó y cambió el estilo, sino que también implantó una nueva manera de hacer y de incidir en los entrenamientos. Ahora sí, todo el mundo conoce ese método pero antes era ciencia ficción”, aseguró el ‘Txingurri’, visiblemente más relajado que en sus ruedas de prensa.

Lo de Eusebio con Johan fue un amor a primera vista. “Fue un flechazo. Yo venía de jugar en el Valladolid, en el Atlético, con mis características físicas. Para hacerme un sitio tenía que picar piedra, tenía que demostrar que podía tener mi sitio pese a mi hándicap en lo físico. Y aquí vi desde el primer día que tenía cuatro posibilidades de jugar por el rombo en medio campo. En los otros equipos tenía solo una opción. El entreno consistía en pasarse el balón, que era lo que mejor sabía hacer. Me cayó del cielo. Desde su propuesta, jugadores con características como las mías vimos que podíamos tener más presencia y protagonismo”, comentó el técnico del Girona, especialmente agradecido con las pretemporadas de Cruyff. “Hacíamos carrera por el bosque por la mañana y después por la tarde ejercicios tácticos y técnicos. Después jugábamos ante amateurs holandeses a los que les metíamos 12 o 14 goles. Los días te pasaban rápido. Las pretemporadas con otros entrenadores habían sido mucho más físicas”, recordó.

Rubi no tuvo a Johan como entrenador, pero ello no impidió que el maresmense se empapara de la ‘revolución Johan’ cuando todavía era un adolescente. “Me sorprendía lo que iba viendo en la tele. Después tenías otras sorpresas, porque cambiaba muchas posiciones de jugadores. Hacía cosas fuera de lo normal. Daba gusto disfrutar eso más desde el punto de vista de un joven. Nunca tuve contacto con él pero todo el mundo te dice lo mismo. Era un genio, era innovador, ir a entrenar era un espectáculo”, reconoció.

Aunque él ni lo piensa, el propio técnico del Espanyol asume que lleva dentro muchos conceptos del holandés. “Mi idea es exigir y disfrutar. Si no se disfruta en el día a día, es difícil. A veces se me escapa y tengo que reconocer que esta frase no es mía”, explicó entre risas refiriéndose al mítico ‘Salid y disfrutad’ de Cruyff.

El técnico del FC Barcelona recordó el momento en que debutó con el Barça bajo las órdenes del holandés. Fue en un partido en campo del Lech Poznan hace ahora poco más de 30 años. “Cuando fiché por el Barça llegaba recién operado, ese viaje lo hice para estar con el equipo. No me tocaba jugar teóricamente. Me dan los dorsales y me dio el 14, y digo: ‘Aquí hay misterio. ‘¿El 14? Algo pasa’, pensé yo. De no jugar al tener que salir. En mi primera acción vi una amarilla merecida. Se me fue la cabeza, era la emoción del momento. Después hubo tanda de penaltis y marqué”, se reivindicó en tono de broma Ernesto.

Eusebio, que también estaba en aquel partido, tuvo que ‘sufrir’ las rompedoras ideas de Johan en sus propias carnes, ya que siendo centrocampista tuvo que actuar en ocasiones de lateral. “Todo lo que hacíamos tenía sentido. Íbamos a tener mucho el balón, por lo que cuanto más criterio tuviéramos, mejor para nosotros. Porque el rival jugaba solo con un punta, así que teníamos efectivos de sobras atrás”, explicó.

Sobre la importancia de crear desequilibrios por dentro, es decir a través de la circulación de balón en la medular, Rubi se mostró un total adepto de Johan. “Los goles que se fabrican por dentro me gustan mucho. Quizá porque es lo que yo podía hacer. Lo que me gusta del planteamiento de Johan es que se podía atacar de muchas maneras. La llegada de gente desde atrás fue también una  novedad”, apuntó sobre la insistencia de Cruyff en que los hombres de segunda línea también pisaran área.

Preguntado por la importancia de la personalidad a la hora de convencer al jugador para jugar de una determinada manera, tanto Eusebio como Valverde coincidieron en que los futbolistas necesitan  resultados para creer en el planteamiento de su técnico. “Con nuestro juego hicimos disfrutar a mucha gente. Conseguimos éxitos y a través de ahí llega la credibilidad. Todos los que creíamos en eso tratamos de darle continuidad.Johan estaba convencido. Te lo decía con tal firmeza y seguridad que no había ninguna duda”, opinó el vallisoletano. “Estamos hablando de uno de los mejores jugadores de la historia. Te dice hay que subir el monte aquel y bajarlo y dices, allá vamos. Con el tiempo, viendo como van las cosas, todo el mundo acompaña y se crea una escuela que admira todo el mundo. No solo lo que se consigue, sino cómo se consigue”, añadió el ‘Txingurri’.

Eso sí, el técnico azulgrana quiso dejar claro que los resultados prevalecen por encima de cualquier otro elemento. “Cuentas la película a tu jugador tal y cual y pierdes 4-0. ‘Joder, lo estamos pasando genial’, te dice el jugador. El jugador necesita ganar para convencerse”, reflexionó el extremeño.

Torquemada puso sobre la mesa el eterno debate en el mundo del fútbol sobre si un entrenador debe aplicar sus ideas al llegar a un equipo o si, por el contrario, debe adaptarse al estilo de los jugadores que tiene. Valverde, extécnico del Athletic, tiene claro que debe ser un híbrido. “Yo he entrenado a un equipo al que te tienes que adaptar, porque no puede fichar a los jugadores que sí pueden el resto de equipos. Lo que quieres es que el equipo transmita tus ideas. Si tienes a Aduriz y no le centras, no tiene sentido. Tienes que saber lo que tienes y manejarte con ello. Para mí es la virtud”, argumentó.

En su turno, Rubi se mostró contundente a la hora de expresar su apuesta por el fútbol-control. “¿Si de benjamín a juveniles los centrales han aprendido a jugar por dentro y arriba le dices que no lo hagan nunca, qué sentido tiene? Ellos 

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