Neymar cierra la puerta al PSG

El club francés está a punto de abordar una rebaja salarial de la plantilla

El Barça asume que la única manera de fichar al brasileño es un trueque de jugadores

La rebaja salarial, nueva guerra entre el PSG y Neymar | SPORT.es

Neymar Jr. y la cúpula catarí del PSG, la misma que lo ninguneó en verano pasado impidiendo su salida hacia el Camp Nou, están obligados a verse las caras los próximos días vía telemática para intentar acordar una rebaja salarial que el presidente, Nasser Al-Khelaifi, ya ha exigido en público a toda la plantilla.

Las negociaciones se antojan como un nuevo foco de conflicto entre ambas partes, que cerraron en falso un último verano lleno de tensión, reprimendas internas, conatos de rebeldía, broncas y, principalmente, falta de diálogo franco y directa.

Con soberbia y ganas de humillar, los gestores del fondo soberano de Qatar Sports Investments (QSI), que controlan el accionariado del PSG desde Doha, impusieron a Neymar la pena de cumplir, como mínimo, un año más en París, contra su voluntad.

El coronavirus, sin embargo, ha cambiado el escenario en una velocidad vertiginosa. La primera víctima fue el propio Neymar Jr., a quien el Barça le comunicó que se olvidara de acogerse, de forma unilateral, al artículo 17 17 del Reglamento sobre el Estatuto y la Transferencia de Jugadores de la FIFA.

al contado

Esta vía, que era la más factible para salir de París, obligaría al club catalán a tener que desembolsar al contado una compensación económica, que rondaría los 180 millones de euros, y que comprometía todas las operaciones del mercado estival. 

Por tanto, el regreso del delantero paulista al Camp Nou pasaba obligatoriamente por una nueva mesa de negociación entre los dos clubes, en la cual el Barcelona se sentaría con la propuesta de intercambiar jugadores.

Y, está muy claro, que el único crack blaugrana que podría entrar en el trueque es Antoine Griezmann, que se adecúa al perfil que busca el PSG para afrancesar su plantilla en un proyecto que arrope a Kylian Mbappé. 

La decisión de suspender definitivamente la Ligue implicará una reducción de ingresos para los clubes. El panorama es catastrófico para el PSG, agravado por el paréntesis obligado de la Champions League. Y el club catarí-francés ya ha filtrado que calcula que perderá unos 200 millones de euros en este ejercicio y deberá rebajar sueldos.

Ya es muy significativo que se haya entrado en la primera semana de mayo sin existir un acuerdo entre ambas partes. El bloqueo existe. Las posiciones están muy distanciadas e, incluso, dentro del vestuario, hay puntos de vista antagónicos entre los futbolistas con un sentimiento más de club y aquellos otros, con una visión más crematística, que solo fueron a París atraídos por la generosidad de los petrodólares, como es el caso de Neymar. 

Y ahora llegó el momento de pactar “el esfuerzo” con Neymar Jr., la estrella mejor pagada del equipo, en un clima negociador muy hostil y con cuentas pendientes a ser resueltas. La táctica del crack brasileño, hasta la fecha, ha sido dedicarse en cuerpo y alma en todo lo referente a la parte deportiva, pero ha mantenido un distanciamiento calculado con la dirección del club. Un ejemplo de ello es que el astro aún no ha respondido a la oferta de renovación que tiene encima de la mesa desde noviembre. 

Neymar, que es consciente que ha recuperado una posición de fuerza a la hora de negociar, puede aprovechar esta coyuntura para forzar su salida, aún sabiendo que la devaluación del mercado de fichajes, que puede llegar a ser superior al 30% de los precios que se abonaban un año atrás, también afecta al Barcelona, que es su único destino apetecible. 

Lo de Neymar y el PSG es una nueva batalla dentro de un conflicto que se alarga. Y el Barcelona, viendo los toros desde la barrera, podría ser el gran beneficiado, porque ahora el futbolista y su club van a tener que sentarse para negociar sin intermediarios internos, como es el director deportivo, el brasileño Leonardo., valedor a su salida.

La vuelta de Neymar pasa por recortes 

El año pasado, se llegó al acuerdo que el astro brasileño bajaría sustancialmente sus emolumentos en París para cobrar la misma ficha que tenía en agosto de 2017 cuando decidió irse. Ney estaba dispuesto a hacer un esfuerzo añadido. El verano se terminó con la propuesta del crack de poner de su propio bolsillo los 20 millones de euros que le faltaba al Barcelona para hacer frente a las exigencias del PSG. Fue toda una declaración de principios de Ney, que ocho meses después, sigue obsesionado en volver a vestirse de blaugrana.

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