El Barça conquista El Sadar con un clásico y un novato

La conexión Messi-Alba y un gol formidable de Ilaix dan tres puntos de oro al Barça

Con esta victoria los azulgrana se ponen a solo dos puntos del Atlético y se permiten soñar

Hubo un tiempo que Osasuna salía y arrollaba. Hubo un tiempo en el que El Sadar era territorio comanche. Lo sabían los rivales: Osasuna jugaba con la misma fiebre que animaban los suyos.

FICHA TÉCNICA

Liga

OSA

0-2

BAR

Osasuna

Sergio Herrera; Nacho Vidal, David García, Aridane, Manu Sánchez; Torró (Oier, 84'), Moncayola; Kike Barja (Jony 61'), Roberto Torres (Enric Gallego, 84'), Rubén García (Budimir 70'); Calleri (Adrián 70').

Barça

Ter Stegen; Mingueza, Umtiti (Dembélé, 46'), Lenglet; Dest, De Jong, Sergio (Ilaix 66'), Pedri (Riqui Puig, 87'), Jordi Alba (Junior, 87'); Messi y Griezmann (Braithwaite 66').

Goles

0-1 M.30 Jordi Alba; 0-2 M.82 Ilaix Moriba.

Árbitro

Cuadra Fernández (balear). TA: Umtiti (26') y Junior (88').

A partir de esa unión se explicaba una intensidad insoportable para los rivales. The Guardian llegó a decir que aquel equipo jugaba como si alguien le hubiera cortado el cable de los frenos.

Pero este es otro Osasuna y otro Sadar, aunque siga sonando AC/DC a todo trapo. Lo reconoce Arrasate: sin público son otro equipo. Les falta un extra, han perdido puñal y lo aprovechó el Barça, al que le bastó ser efectivo para ganar y soñar con LaLiga.

Un clásico, la conexión Messi-Alba y un novato con una personalidad arrolladora, Ilaix Moriba, pusieron patas arriba El Sadar. En un partido espeso, y tras el desgaste de la Copa, el Barça recordó que no piensa esperar a la temporada que viene para competir.

Un Barça con mucho desgaste

Desde el inicio intentó llevar el peso del partido pero las intenciones no se traducían en ocasiones. La imagen del Barça era la de un equipo sin frescura. El esfuerzo ante el Sevilla pesó en una primera mitad sin picante del Barça.

Koeman repitió sistema y solo introdujo dos novedades: Umtiti por Piqué y Griezmann por Dembélé. Y el resultado fue un Barça corto de energía y sin las ideas claras. Un equipo algo pesado, que echó de menos futbolistas con menos desgaste.

Los azulgrana perdieron demasiados balones y solo Griezmann, con un cabezazo, rondó el gol. Antes Ter Stegen intervino con un vuelo marca de la casa. Y el VAR corrigió también la expulsión de Herrera, cuando Messi se escapaba, al ser fuera de juego.

El Barça necesitaba un cambio de ritmo. Un desequilibrio, que ausente Dembélé, no encontraba hasta que tiró de clásicos. De la jugada Messi-Alba. Una secuencia que a pesar de repetirla una y mil veces sigue siendo un misterio para los rivales.

La novedad, esta vez vez, fue que Alba terminó la jugada con un disparó fortísimo en lugar de buscar al argentino en el punto de penalti.

El gol era justo lo que necesitaba un Barça espeso, al que Rubén García dio otro susto. Pero apareció otra vez Ter Stegen. De nuevo providencial antes del descanso. Los gritos y las órdenes del alemán todavía resuenan en El Sadar.

Cambio de dibujo

Koeman intervino en el descanso con un cambio de sistema, de vuelta al 4-3-3, y la entrada de Dembélé en lugar de Umtiti. El movimiento animó al Barça, que ganó picante con el delantero.

El Barça jugó más tiempo en el área de Osasuna, que renunció al balón para salir a la contra. Y Messi avisó del giro ofensivo del equipo en el arranque de la segunda parte. Y también De Jong, tras una gran asistencia del Mosquito.

Fueron minutos de mayor intensidad con un Barça tratando de resolver el encuentro. Pero con un Osasuna que cuando se acercaba daba sensación de peligro. Calleri, con un cabezazo en plancha, rozó el gol. De nuevo en una jugada aérea, un problema recurrente en el centro de la defensa azulgrana.

Ni siquiera la entrada de Ilaix y Braithwaite lograron dar seguridad a un Barça en el alambre. Pendiente del marcador y superado por el cambio de marcha de Osasuna en la recta final.

Moriba trató de conectarse al juego, pidiendo constantemente el balón, y dio un pase formidable a Dest, que llegó demasiado forzado.

Sufría el Barça ante la posibilidad del empate, en un momento clave de la temporada. Y se desgañitaba Koeman, cansado seguramente esta temporada de sufrir.

El holandés vivía pendiente del resultado en uno de esos partidos donde el marcador es una coartada irrefutable. Ni siquiera Alba, en otra conexión con Messi, en otro maniobra de copistas, lograban ampliar la diferencia. Hasta que apareció Ilaix Moriba con un gol formidable.

El canterano aprovechó la asistencia de Messi con un disparo ajustado, mezcla de fuerza y precisión. Una aparición estelar, en un momento de dificultad, la especialidad de Ilaix.

Así lo atestiguan en La Masia: Moriba se hace enorme contra los grandes. Y lo demostró en El Sadar. De nuevo otro joven para soñar con el futuro. Como Ansu, Araujo, Mingueza o Pedri.

Pero de momento, y esta es la gran noticia, el Barça vuelve a mirar a la cara a su presente. Con el triunfo en Pamplona, el Barça se irá a dormir a dos puntos del Atlético. Pensando en una Liga que no hace tanto parecía una quimera.

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