Albert Dorca, el trotamundos del Cornellà que jugó en el Barça con Valdés e Iniesta

El jugador, de 38 años, jugará su segundo partido ante un equipo de Primera en 15 días por primera vez en su carrera

El catalán es el tercer jugador con más partidos jugados en Segunda

Dorca luciendo el brazalete de capitán
Dorca luciendo el brazalete de capitán | Eric García

Su vida futbolística comenzó de azulgrana y ahora, en los últimos compases de su carrera como jugador, el club que le cambió la vida vuelve a cruzarse en su camino. Albert Dorca tenía 16 años cuando el Barça picó a su puerta. Hasta entonces se había divertido en el Olot, cumpliendo el fútbol su función de hobby. Pero llegó el gigante futbolístico, le tocó recoger los bártulos y poner rumbo a La Masia. Independizado de forma precoz, le tocó madurar a marchas forzadas siendo aún un adolescente alejado de su hogar: “Antes, cuando había algún problema, tenía a mis padres o a mis amigos y de repente ya no estaban allí. El Barça me enseñó a ser humilde. Fue una época muy bonita. Siempre que vas a un equipo así se te hace corto, pero estoy muy contento de haber pasado por el club”. “Me cambió la perspectiva. Pasé a jugar contra equipos de otro nivel, a tener compañeros que han acabado estando en lo más alto. El fútbol se convierte en algo mucho más importante”, reconoce el propio jugador.

Allí recibió el calor de una joven versión de Víctor Valdés, que le arropó y le metió en la dinámica de La Masia: “Él tenía mi edad. Cuando llegué, siendo nuevo en un sitio que no conocía, fue él el que me ayudó a integrarme. Es una persona muy seria que respeta mucho las jerarquías del equipo. Es muy profesional. Me ayudó a madurar y a aprender de la vida fuera de la familia”. En su grupo también destacaba un chico menudo, de piel pálida, que ya apuntaba maneras años antes de saber que de sus botas nacerían goles históricos. Entonces, Andrés Iniesta, tan solo soñaba en ello: “Andrés es la muestra de cómo debería ser un futbolista profesional. Dignifica los valores del deporte y del fútbol. Le veo ahora y veo al mismo chico que yo conocí”. “Para mí son dos ejemplos de grandes profesionales y de grandes personas. Los dos me ayudaron mucho, especialmente Víctor”, concluye.

Trotamundos de Segunda

En un año su vida había dado un cambio de 180 grados y, tras cuatro temporadas vistiendo la elástica culé, puso rumbo a nuevas aventuras. Palamós y Castelldefels fueron las siguientes paradas de su viaje antes de instalarse en el Girona para vivir su etapa más duradera en un club. “Estuve siete años seguidos en Girona. Estaba en mi casa, muy a gusto y contento. Pero me di cuenta de que necesitaba un cambio, vivir otras experiencias. Después de subir a Segunda y estar allí cuatro años, sentí que quería experimentar lo que era el fútbol en otros sitios”, cuenta.

Dicho y hecho. Después vinieron el Racing de Santander, Real Murcia, Zaragoza, Elche y Alcorcón. Un largo periplo por Segunda que lo llevó a ser el tercer jugador de la historia de la categoría que más partidos ha disputado. “¿Que qué me dice esta cifra? Que he jugado mucho en Segunda y muy poco en Primera (ríe). Ha habido años buenos, otros no tanto. He vivido en muchas ciudades diferentes y tengo amigos en todos sitios de España. Cada club es distinto. Cada afición también. Eso te nutre. He aprendido mucho de fútbol, sí, pero de la vida también. Y lo he disfrutado muchísimo”.

Ahora, con dos hijas y otras prioridades vitales, creyó que era el momento de volver a casa. Fichó por el Cornellá este verano y no podía imaginar que volver a Catalunya le llevaría a toparse con un viejo conocido en la Copa del Rey: “Será muy especial para mí, es el que quería que nos tocara”.

Jugar contra un Primera

Los buenos hábitos y una persistencia indudable han hecho que Dorca, tras coquetear con Primera en más de una ocasión, haya podido librar su primera batalla contra un equipo de la máxima competición estatal como el Atlético a sus 38 años. 15 días después de esa gesta señalada en su trayectoria, volverá a repetir ante el Barça: “Tenemos una plaga de bajas entre lesiones y Covid, así que imagino que jugaré y eso me ilusiona”.

Albert reconoce que le hubiera gustado que Messi hubiera podido jugar el partido. Admite, con la misma humildad que dice haber aprendido a tener en el Barça, que se quedaría satisfecho si su equipo “diese todo lo que tiene” y si “salieran reforzados del partido”, más allá del buen resultado que, deja claro, también competirán por conseguir.

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