El Real Madrid conquista la Copa tres años después

Campazzo -a la postre MVP- y Carroll lideradon una contudente victoria en la final frente a un desconocido Unicaja

Sigue inmutable la maldición del anfitrión: solo dos equipos organizadores han coquistado el torneo en 36 años de la era ACB

Los blancos se coronaron en Málaga
Los blancos se coronaron en Málaga | EFE

Al ritmo de Facundo Campazzo y Jaycee Carroll, el Real Madrid consolidó su condición de rey de Copas al conquistar a lo grande y, tras dos finales perdidas, su título número 28 frente a un desconocido Unicaja que, incapaz de poner fin a la maldición del anfitrión, tendrá que esperar a una mejor ocasión.

EFE

FICHA TÉCNICA

COPA DEL REY

UNICAJA

68-95

REAL MADRID

UNICAJA

(13+15+14+26): Adams (7), Fernández (4), Toupane (2), Thompson (6) y Gerun (4) -cinco inicial-, Brizuela (22), Díaz (2), Waczynski (2), Ejim (4), Elegar (7), Guerrero (2) y Suárez (6).

REAL MADRID

(26+17+25+27): Campazzo (13), Carroll (20), Deck (6), Randolph (5) y Tavares (12) -cinco titular-, Causeur (5), Fernández (6), Reyes (-), Taylor (9) Llull (4), Thompkins (12) y Laprovittola (3).

ÁRBITROS

José Antonio Martín Bertrán, Carlos Peruga y Fernando Calatrava. Sin eliminados

INCIDENCIAS

Final de la Copa del Rey disputada en el Pabellón Martín Carpena de Málaga ante 10.874 espectadores.

El base argentino, elegido MVP y con 13 puntos, 4 rebotes, 13 asistencias y 29 de valoración, y el escolta estadounidense, que acabó con 20 puntos, destacaron en un triunfo coral al que contribuyó la mala tarde de los tiradores rivales, negados ante el aro y que solo acertaron con cuatro de sus veinte lanzamientos triples.

Los malagueños, espesos de principio a fin, no comparecieron en su gran cita. Con un baloncesto que nada tuvo que ver con el que exhibieron en semifinales, fueron barridos de principio a fin por un rival hambriento de triunfos y que, en su séptima final consecutiva, se tomó la venganza de la jugada en 2005.

El partido tuvo poca historia y se empezó a resolver demasiado pronto porque, mientras el Real Madrid se mostraba infalible desde el arco y contaba con un Campazzo a la altura de sus últimas exhibiciones, el Unicaja se empeñaba en lanzar triples como única solución a sus ataques, aunque no acertaba con ninguno.

Ahí estuvo la clave de los primeros diez minutos. De la mano del base argentino y de Carroll, los blancos anotaron cinco de sus ocho intentos desde la línea de 6,75 y rompieron antes de lo previsto una batalla menos intensa de lo esperado porque al Unicaja no le salía nada y andaba desnortado (13-26, min 10).

Y todo fue a peor para el equipo local en la reanudación con la salida de Rudy Fernández. Otros dos triples suyos, más un tercero de Trey Thompkins, dispararon a los de Pablo Laso, que llegaron a ganar por 21 puntos en una fase del choque en la que los malagueños se complicaban la vida en exceso y fallaban lo inimaginable.

Solo la aparición en ataque de su mejor hombre de la final, Dario Brizuela, hizo albergar esperanzas a la afición verde. Un triple del donostiarra, seguido de una jugada de 2+1, metió a los suyos en el partido a 2.28 del descanso, aunque solo fue un espejismo (26-35).

El Real Madrid tuvo algunas dudas al ver que su renta menguaba, pero, como todos sus hombres la metían desde fuera, siguió sumando de tres en tres para irse al descanso con medio título en el bolsillo (28-43, min 20).

Mientras que seis jugadores madridistas habían acertado desde el perímetro en la primera parte, con Campazzo (3), Carroll (2) y Rudy (2) como los más certeros, el Unicaja solo pudo meter uno de sus diez lanzamientos (10%), a lo que sumaba sus bajos porcentajes en tiros de dos puntos y desde la línea de personal.

De poco le servía ir ganando la batalla en el rebote (21-19) porque en valoración su oponente prácticamente le duplicaba (56-24).

El tercer acto arrancó por los mismos derroteros. Los locales seguían empeñados en apostar por los triples en vez de elaborar mejor sus ataques, lo que volvió a abrir el colchón a favor de los hombres de Pablo Laso, que, sin grandes alardes, ponían en práctica un baloncesto más lógico y efectivo, favorecidos por la tranquilidad que les transmitía el marcador.

Para colmo de males del UnicajaEdy Tavares empezó a entrar en acción y a dominar bajo aros y Carroll siguió destrozando con su buena muñeca las ilusiones cajistas, que ya se habían difuminado del todo al término del tercer cuarto (42-68, min 30).

Con ese panorama, el último cuarto sobró. El Real Madrid siguió exhibiéndose hasta el final y el Unicaja, que a pesar de todo completó un gran torneo, continuó impotente hasta confirmar que la maldición del anfitrión -por la que solo dos organizadores han ganado el título ante su afición en 36 años de la era ACB- se prolongaba un año más, y ya van 18.

Laso, el técnico con más Copas del Rey

Pablo Laso marcó un nuevo hito este domingo al sumar su sexta Copa del Rey como entrenador del Real Madrid en ocho participaciones -lo que le convierte en el más laureado del torneo- y lograr además el decimonoveno título desde que llegó al banquillo blanco en junio de 2011.

Durante ese tiempo, su equipo ha disputado 26 de las 35 finales posibles y ha extendido su hegemonía tanto en competiciones nacionales como en la Euroliga, que ha ganado en dos ocasiones bajo su dirección.

Aunque su fichaje generó críticas por su inexperiencia, desde que tomó las riendas del club madrileño logró moldear a su estilo a una plantilla que, desde entonces, se ha convertido en una máquina de ganar títulos.

Porque antes de la llegada del técnico vitoriano, la sequía en la Copa del Rey duraba 19 años y en estos nueve años ha obtenido éxitos en las ediciones de 2012, 2014, 2015, 2016, 2017 y 2020, lo que ha permitido a su equipo engrandecer un palmarés que ahora encabeza con 28 trofeos, tres más que el Barcelona.

Las seis Copas del Rey de Laso le sitúan como el entrenador más laureado al romper el empate que mantenía con Aíto Garcia Reneses, que logró levantar cuatro títulos con el Barcelona y uno con el Joventut de Badalona.

El vitoriano, que marcó un hito al encadenar por primera vez en la era ACB cuatro entorchados consecutivos, ha dirigido con el de este domingo 23 partidos coperos y solo ha perdido cuatro, rondando el 84 por ciento de triunfos.

Más de una vez ha reconocido que el secreto de su éxito reside en el trabajo diario, a lo que añade la virtud de saber transmitir a sus plantillas su "hambre" de títulos y el gen competitivo que ya demostró como jugador.

Esta temporada ya ha engrandecido su palmarés con la Supercopa y la Copa del Rey. Sus próximos objetivos son la Euroliga y la Liga Endesa, en los que su equipo marcha segundo en sus respectivas clasificaciones

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