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Martínez Alama: Un debutante precoz

Vicente Martínez Alama, en una imagen de época
Vicente Martínez Alama, en una imagen de época | sport

 Vicente Martínez Alama nació en Barcelona el 12 de enero de 1925. Hijo de Miquel Martínez y María Alama, pescaderos, estaba predestinado a entrar en el mundo del deporte, como anteriormente lo hicieron sus hermanos Miguel y Manolo, boxeadores. Vicente empezó igualmente en el ring, pero el fútbol acabó captándolo.

David Salinas

Su primer equipo fue la Penya Acció Catòlica del barrio de Collblanc, donde jugaba de defensa lateral por la izquierda. Era rápido, siempre se anticipaba al contrario y destacaba, especialmente, por su nobleza sobre el campo. Del equipo de L'Hospitalet pasó al Racing de Sants, equipo con el que fue campeón en la categoría regional. I de aquí, al FC Barcelona, donde coincidió con Fernando de Argila (portero), Josep Seguer, Francesc Calvet o Marià Gonzalvo, todos ellos jugadores que hicieron carrera en el primer equipo.

Un día, cuando estaba comiendo en su domicilio, lo llamaron para que fuera a jugar con los profesionales. Y ese fin de semana el FC Barcelona jugaba, ni más ni menos, que en el campo del Real Madrid... Así que Martínez Alama, con 16 años y 280 días, debutó con el primer equipo del Barça en Chamartín. Era el 19 de octubre de 1941. El suyo, sin duda, fue uno de los debuts más jóvenes del equipo en el campeonato de la regularidad. El equipo salió con De Argila; Martínez Alama, Benito, Calvet; Raich, Balmanya; Sospedra, Gràcia, Martín, Navarro y Orriols. El Barça perdió 4-3. Esa temporada, Martínez Alama intervino en 7 partidos de Liga. Los primeros con Ramón Guzmán en el banquillo y los últimos con Juan José Nogués.

Por su juventud, el Barça lo cedió al Sabadell, equipo con el que logró el ascenso de Segunda a Primera y con el que jugó en la División de Honor la campaña 1943-44. En el ejercicio siguiente, 1944-45, regresó al FC Barcelona. Entonces el mítico Josep Samitier era el timonel del equipo. Martínez Alama, ya con más experiencia, tenia ofertas del Valencia y otros equipos, pero Samitier le dijo: "Nano, tú ets del Barça!". Y se quedó. Sin embargo, una lesión de menisco frenó de golpe y porrazo su meteórico ascenso. La triste historia de siempre...

En cualquier caso, Martínez Alama tiene muy buenos recuerdos de su paso por el Barça, aunque no eran tiempos fáciles. Tiene muchas anécdotas y momentos que se le han quedado grabados a fuego en su mente... "Puedo decir que pasamos hambre, pero con bastante frecuencia el Barça nos invitaba a cenar de incógnito en el Mercat del Ninot para que no perdiéramos la forma física", desvela.

Nogués, con el que había coincidido en el Barça, entonces entrenador del Nàstic, lo llamó. Martínez Alama, sin apenas opciones en el FC Barcelona, no se lo pensó dos veces y se puso a las órdenes de su antiguo técnico. Con el equipo de Tarragona vivió años inolvidables. Un ascenso de Tercera a Segunda y otro de Segunda a Primera. De esta forma, regresó a la elite, a la máxima categoría del fútbol nacional las temporadas 1947-48 (tres partidos de Liga) y 1948-49 (trece).

Con 24 años seguía teniendo muchas ganas de jugar y aceptó una oferta del Linense, de Segunda División. Fichó por dos temporadas, pero solo jugó una. Su mujer, Carmen Ibáñez, natural de Castellbisbal, seguía viviendo en Barcelona y, por si fuera poco, tuvo la desgracia de pasar por el trance de perder un hijo. Estas circunstancias llevaron a Martínez Alama a regresar a Catalunya antes de tiempo. Pero no terminaron ahí los contratiempos del defensa: desde hacía unos meses arrastraba problemas en el menisco lesionado años atrás. Pero no dijo nada. Se lo curaba él mismo después de cada partido para que le bajara la inflamación.

Ya en Barcelona, siguió jugando. Primero en el Sant Andreu, un año (en Segunda), y después, otra vez en el Nàstic de Tarragona, también en Segunda e, igualmente, una temporada.

Cuando dejó el fútbol profesional no colgó las botas. Se pasó al campeonato de empresas, aunque se incorporó a la vida laboral. "No se podía vivir de rentas", recuerda. Martínez Alama fue chófer y trabajó para distintas compañías de aviación, entre ellas Iberia y la inglesa BOA. También fue taxista unos años.

A sus 86 años, tiene dos hijos, Vicenç y Lluís. El primero es cirujano, pionero en operaciones de hígado en edad infantil. El segundo es mayorista en el sector del turismo. Martínez Alama siempre que puede, acude a los actos que organiza la Agrupació Barça Jugadors.

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