¿Se puede prevenir un ictus con solo tomar el pulso de manera habitual a los pacientes?

Investigadores de Vall d’Hebron concluyen que tomar el pulso en la muñeca mejora la capacidad de detectar una fibrilación auricular, que aumenta el riesgo de sufrir un ictus y duplica su mortalidad.

¿Se pude prevenir un ictus con solo tomar el pulso al paciente?
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Rebeca Gil

La fibrilación auricular es el tipo de arritmia más frecuente que aumenta el riesgo de sufrir un ictus y duplica su mortalidad.

Se produce cuando la contracción del corazón no se realiza correctamente. Esto puede favorecer la creación de un coágulo que viaje hasta el cerebro, donde puede taponar una arteria, dificultar el paso de la sangre y producir la muerte de células cerebrales.

Es lo que se conoce como ictus isquémico. 

La fibrilación auricular es poco frecuente en la población general (aproximadamente un 2%), pero aumenta con la edad hasta el 10-17% en individuos mayores de 80 años.

Y aunque en muchas ocasiones es asintomática, su detección precoz es clave, ya que el tratamiento anticoagulante preventivo puede reducir el riesgo de ictus hasta en un 60%.

La arritmia es difícil de detectar

El problema de este tipo de arritmia es que resulta muy difícil de detectar, ya que un tercio de los pacientes que la sufren no tienen síntoma alguno. 

Se sabe desde hace años que algo tan sencillo como tomar el pulso arterial de forma periódica pude ayudar a su diagnóstico y favorecer el inicio precoz del tratamiento.

Pero hasta ahora no existía evidencia científica sobre el mejor procedimiento para tomar esta medida. 

Pues bien, un estudio liderado por el grupo de Enfermedades Cardiovasculares del Vall d’Hebron Instituto de Investigación (VHIR) y el Servicio de Cardiología del Hospital Universitario Vall d’Hebron y llevado a cabo en Consultas Externas de Cardiología de Centros de Atención Primaria (CAP) de Barcelona, ha establecido algunos de los criterios óptimos para la toma del pulso a la hora de detectar arritmias. 

Y estos parámetros han demostrado ser muy útiles en determinados grupos de pacientes mayores de 40 años.

Dónde tomar el pulso y durante cuánto tiempo

Durante el estudio, publicado en la revista PLOS One, las enfermeras de los distintos CAP tomaron el pulso a 5.508 pacientes mayores de 40 años que tenían visita en Cardiología. 

A continuación, en la misma visita, les realizaban un electrocardiograma para comparar los resultados, ya que es la técnica estándar para detectar este tipo de arritmias.

Para tomar el pulso a los pacientes se plantearon algunas diferencias sobre cómo hacer la medida y cómo interpretar los resultados. 

  • "Queríamos analizar qué estrategias en la exploración física permiten optimizar la detección de fibrilaciones auriculares, así como conocer qué individuos pueden beneficiarse más de esta medida", explica el doctor Jordi Bañeras, médico adjunto del Servicio de Cardiología e investigador del grupo de Enfermedades Cardiovasculares del VHIR.

Una de las cosas que se tuvo en cuenta en el estudio es dónde se tomaba el pulso.

Así, en algunos pacientes se hizo

  • Palpación en la arteria radial derecha (en el brazo a la altura de la muñeca).
  • En otros en la arteria carótida derecha (en el cuello).
  • Y en otros, en las dos. 

También se analizó si era mejor realizar una palpación durante 10 segundos o durante el tiempo que la enfermera considerase necesario. 

La conclusión fue que la capacidad de detectar la fibrilación auricular aumenta cuando se toma el pulso en la muñeca (arteria radial), con independencia del tiempo dedicado a la pulsación.

Cuándo completar el diagnóstico con un electrocardiograma

Una vez establecida la mejor localización para tomar el pulso y el tiempo, se clasificaron los resultados obtenidos de la palpación en cuatro grupos:

  • Pulso regular
  • Pulso irregular
  • Pulso incierto
  • Casos en los que la enfermera no era capaz de detectar el pulso. 

Hasta ahora, las guías de recomendaciones consideraban que es necesario realizar un electrocardiograma posterior de control a las personas con pulso irregular para confirmar si efectivamente hay una arritmia o no. 

"En cambio, nuestros resultados muestran que también es importante incluir a aquellas personas en las que no se encuentra el pulso o en las que no está clara su regularidad, no sólo cuando se detecta claramente que es irregular", destaca el doctor Bañeras. 

Los resultados no dependían, sin embargo, de la experiencia de la enfermera ni se relacionaban con otros factores clínicos, como la edad o la presencia de otros problemas cardíacos.

¿A qué pacientes hay que tomar el pulso?

El estudio tuvo en cuenta también qué grupos de edad pueden obtener mayores beneficios de la medida del pulso en la práctica clínica habitual. 

Los más beneficiados serían pacientes de entre 40 y 60 años con alteraciones cardíacas previas. 

Otro grupo al que habría que medir las pulsaciones en todos los casos son aquellas personas entre 60 y 69 años.

Y en mayores de 70 sólo habría que tomarles el pulso en los casos en los que no exista insuficiencia cardíaca previamente diagnosticada. 

Porque a este último grupo de edad, si hay otras alteraciones cardíacas se recomienda realizar directamente un electrocardiograma.

Una práctica médica tradicional pero muy efectiva

Según los cálculos hechos por los investigadores de Vall d’Hebron, la sensibilidad global de esta técnica era del 79% y la especificidad del 86%. 

Como afirma el doctor Bañeras

  • "Consideramos que es una buena técnica por la rapidez y los pocos costes asociados a la medida del pulso, además de ser una prueba que no es invasiva.
  • En menos de un minuto, podemos saber si vale la pena realizar un electrocardiograma para saber si efectivamente hay una arritmia
  • Esto ayudaría a detectar a un gran número de personas con fibrilación auricular y, por lo tanto, en riesgo de sufrir un ictus". 

La detección precoz de una arritmia es clave para favorecer el seguimiento adecuado del paciente y la administración, según criterios clínicos, de anticoagulantes para evitar que se produzca un ictus en el futuro.

Estos valores no variaban en función de las condiciones de salud cardíacas y, por tanto, los resultados serían generalizables a la población general, aunque debería confirmarse en un nuevo estudio en el futuro.

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