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Yo quiero a Griezmann en mi equipo

OPINIÓN

E. Pérez de Rozas

Por suerte, ni Josep Maria Bartomeu ni, por supuesto, Ernesto Valverde, utilizaron la productora de Gerard Piqué para anunciar que “se queda”. El presidente del Barça ya había dado su OK hace meses y confirmado que el ‘Txingurri’ seguiría un año más, es decir, cumpliría la prórroga de su contrato y el míster había dicho que se sentía con ánimos de continuar al frente del equipo azulgrana.

Pero, claro, qué les he de contar a ustedes de lo que es el entorno culé y, sobre todo, de las ganas que tienen las fuerzas vivas del cruyffismo de cargarse al entrenador que está a punto de repetir el doblete de Liga y Copa, conquista que parece poca cosa para un club que debería conseguir tripletes como usted y yo nos comemos las hamburguesas en el fantático ‘Flash Flash’, desde julio de 1970.

Bromeo con lo de Piqué porque la más que probable contratación del fabuloso Antoine Griezmann parece haber puesto en marcha una campaña en contra de su contratación por el desplante que protagonizó el pasado verano. Es evidente que la media docena de cracks que existen en el mundo, y el todavía campeón del mundo francés del Atlético está entre ellos ¡vaya que sí!, puede hacer lo que le dé la gana y no es menos evidente que los pocos clubs que podrían pretender su fichaje también pueden considerar ciertos detalles (por ejemplo aquel desplante) como algo censurable y, digo, no sé, según la opinión de sus dirigentes, impedimento para fichar por su entidad. No digo que no.

Una bobada no fichar a Griezmann

A mí, lo siento, me parece una auténtica bobada no fichar a Griezmann por eso. Miren, les contaré que me parece casi tan grave la maniobra que organizó Piqué para anunciar que Griezmann se quedaba en el Atlético y rechazaba la oferta del Barça, que el “no” del francés después de haber puesto la miel en los labios de ‘Barto’ y de toda su junta.

Porque, por si no lo sabían, les explicaré que, en aquellos días, el propio responsable deportivo de la junta, Jordi Mestre, lideró en la directiva azulgrana un movimiento, real, auténtico, con gran, enorme debate, sobre la posibilidad de abrirle un expediente a Piqué por su maniobra. El enfado fue tremendo. Y, sí, a algunos dirigentes aún les dura.

En aquellos días tan calientes, en los que, según la opinión de muchos (entre ellos, toda la junta de Bartomeu), el club, la entidad, el Barça, la junta, el cuadro técnico, quedó en ridículo frente al mundo futbolístico, pues todos creían que la operación se haría, lo que más dolió es que un jugador como Piqué fuese el protagonista de algo tan ruin y doloroso. ‘Barto’ y los suyos consideraron que Piqué lo sabía todo, todo, y, en un gesto de deslealtad a la entidad, al Barça, no lo contó, permitiendo que el club quedase en evidencia.

Aquél "no" aún pesa

Es claro y cristalino que aquel “no” aún pesa, ¡claro que sí! Pero no es menos evidente que Griezmann es un auténtico jugadorazo que ha demostrado, no solo convertirse sobre el césped en un auténtico líder futbolístico, resolutivo y catalizador de buen juego (además de poder jugar en todas, todas, las posiciones de ataque y centro del campo), sino alguien que podría encajar maravillosamente en el juego azulgrana, fuese el tiki-taka o el tipo de fútbol que ha llevado ¡menuda casualidad! a Liverpool y Tottenham (no a Ajax y Barça, no), a protagonizar la final de la Champions en el Wanda Metropolitano, fútbol, juego, esquema, sistema que no es, no, el ‘jogo bonito’ del ‘dream team’ ni siquiera el pase-pase-pase del City de Pep Guardiola, que es el único gran técnico ¡enorme! de la Premier sin final europea, desde hace años.

No es fácil, no, encontrar un jugador como Griezmann por 120 millones de euros, ¡una barbaridad!, cierto, pero el Barça es quien mejor sabe que ese es un buen precio. Y que se entienda, fuera y dentro del campo, con los cracks azulgranas, especialmente Messi, Suárez y Piqué, menos. Quisiera recordar a aquellos que consideren que el Barça no debe fichar al francés por lo que hizo (no por cómo lo hizo, que eso forma parte de lo ‘cool’ que es Piqué), que ya estuvieron a punto de frustrar la llegada de uno de los más grandes goleadores de la historia del Barça, el fantástico Luis Suárez, a quien muchos pretendieron borrar de la lista por el mordisco que le propinó al italiano Giorgio Chiellini (por cierto como el cabezazo del mítico icono Zinedine Zidane) y que, gracias a la fantástica gestión de Andoni Zubizarreta (y ‘Barto’, claro), aterrizó, finalmente, en el Camp Nou y así le ha ido al Barça.

Yo quiero a Griezmann en mi equipo, porque lo quiero junto a mí y, encima, se lo quito a un rival enorme. Defiendo que hay opiniones para todo, también, pero me gustaría que ese puritanismo se ejerciera con todo. Incluso con Piqué, mito y hasta futuro presidente azulgrana. Pero no, a Piqué se le ríen todas las gracias.
 

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