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Cesc, en el Monaco

¡Que no os engañen!

OPINIÓN

Bojan Krkic

@BoKrkic

Cuántos futbolistas en edad de formación han abandonado el Barça antes de la mayoría de edad? ¿Y cuántos han acabado viviendo todo aquello que les prometieron y por lo que aceptaron salir? A mí, sin pensar demasiado solo se me ocurren dos: Cesc Fàbregas y Héctor Bellerín. Seguramente me deje alguno, pero es evidente que la mayoría no alcanzan las expectativas con las que se fueron, que no es otra que la de empezar a contar ya en el primer equipo del club que les firma. Y es posible que sea así al inicio, pero cada vez que se abre un mercado de fichajes, son varios los que acaban aceptando una cesión y ahí suele empezar el calvario.

La culpa, obviamente, no la tienen ellos, sino quienes les asesoran. ¿Cómo es posible que un chaval de 14 ó 15 años sea premiado con un contrato multimillonario cuando aún le quedan años para llegar a la élite y están en pleno proceso de aprendizaje? Las leyes del mercado, que sirven para mover a futbolistas durante las ventanas de fichajes, no deberían ser válidas si se trata de jugadores en edad de formación. Lo único que se consigue con eso es truncar carreras prometedoras por culpa de quienes animan a dar pasos en falso a quienes no están preparados.

No nos engañemos, los clubs están cada vez más en manos de los representantes y eso ha derivado en que, por ejemplo, en el Barça ya no se le dé valor al hecho de jugar en el filial. El futbolista juvenil ya se ve en el primer equipo sin ni siquiera haber pasado por el Barça B. Le han convencido de que está preparado para dar el salto y, si no es aquí, debe ser en otro sitio. Prueba de ello es que, con la salida confirmada de Abel Ruiz, de los cuatro subcampeones del Mundial Sub-17 en India, ya no queda ninguno en el club blaugrana. 

No es fácil que sean los clubs quienes pongan freno a este especie de bazar porque los agentes los tienen secuestrados con la amenaza de llevarse a sus representados a equipos que sí aceptan sus condiciones. Y eso es algo que entidades como el Barça no deben consentir. Es imprescindible ponerle freno porque, entre todos, estamos prostituyendo el fútbol. La formación no debería servir para hacer caja y hablo por todos: agentes, jugadores y clubs. La única forma que se me ocurre para acabar con este tipo de prácticas es endurecer la normativa a nivel FIFA. Debe ser el máximo organismo del fútbol mundial quien ponga los límites, que no puedan realizarse operaciones con menores de 18 años. Que las leyes del mercado no puedan aplicarse en edades formativas y, así, no permitamos  que les engañen.

Al racismo se le combate con dureza

Los  insultos a Iñaki Williams son el último y lamentable episodio de racismo que vive el fútbol. ¡Basta ya! Luchar contra esta lacra requiere medidas muy duras y no sirve de nada prohibir la entrada a los estadios a quienes cometen este tipo de actos. No es suficiente. Hay que identificar al culpable o a los culpables y actuar enérgicamente, con sanciones muy severas. En Inglaterra se llevan a cabo muchas campañas que buscan  erradicar este tipo de comportamientos, pero da la sensación de que no tanto en España, donde la permisividad es mayor. No basta con las palabras, hay  que hacer todo lo que sea necesario para extirpar este cáncer.

La muerte de Kobe deja un vacío enorme

La tragedia sufrida por Kobe Bryant no solo ha sido un golpe muy duro para la NBA, sino para todo elmundo del deporte, incluida la MLS. Soy muy fan de los Lakers, cuya franquicia para mí siempre ha ido muy ligada a su figura. La sensación de vacío es enorme y también se siente en nuestro deporte, el ‘soccer’.

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