Noche mágica e histórica

Noche mágica e histórica

Carles Sans
Vamos Barça
| FCB

Noche histórica la que se vivió el miércoles en el Camp Nou entre el Barça y el Real Madrid para seguir adelante en la Champions. Una noche en la que, como diría Karina, se respiraba “aire de fiesta”. Se trataba de batir un récord de asistencia en un campo de fútbol para un equipo femenino y de eliminar al Madrid de la competición europea. Ambas cosas se consiguieron. Acudieron 91.553 personas que disfrutaron del primer partido del equipo femenino en el Camp Nou. Los accesos al estadio fueron caóticos, a la hora del comienzo la mayor parte de los espectadores estaban aún en sus coches, histéricos, haciendo sonar la bocina mientras la Guardia Urbana contemplativa se miraba aquel pandemonio como si con ellos no fuera la cosa.

La propia Ada Colau llegaba con bastantes minutos de retraso. Lo sé porque yo, al igual que ella, fui invitado a la llotja presidencial, lugar desde el que se divisa el juego como en ningún otro del estadio. Empezó el partido y el público no paraba de cantar y animar. ¿Qué pasaría por la cabeza de esas jugadoras, rodeadas de miles de gargantas que gritaban y aplaudían cada jugada? Algunas acusaron el ambiente; sin embargo, un gol de Mapi León, de esos de “yo no quería”, destapó la alegría del campo. A dos asientos de mí, estaba Xavi Hernández. Es extraordinaria la sencillez y la cercanía de este pedazo de jugador, historia del barcelonismo. Es admirable cómo corresponde a la petición de autógrafos y fotos de todos quienes se lo piden. Le vi vivir esa noche mágica con el entusiasmo de un culer más.

Cerca de la llotja un abuelo, junto a su nieto, no paraba de cantar a voz en grito las variadas consignas y canciones blaugranas que la grada de animación proponía. En el descanso, en la zona de canapés transitaban más políticos que de costumbre, y a pesar del empate con el que se llegó, había un confiado sentimiento de victoria final. Y así fue, el Barça tuvo que remontar un segundo gol del Madrid, que el presidente Laporta se perdió, y se ganó con una manita al Real Madrid, que a lo tonto este mes se ha llevado en distintos encuentros un buen número de goles del Barça. La guinda final la pusieron los cantos de la grada que a la voz de “¿Florentino dónde está? ¿Dónde está Florentino?” animaron la fiesta de la que todos salimos con una sensación de noche mágica e histórica.

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