Messi no quiere guerra y Luis Enrique firma la paz

OPINIÓN

SITUACIÓN CONTROLADA. Las victorias son el mejor analgésico del fútbol. Lo curan todo. Y ya no digamos el poder sobrenatural que tienen los títulos, hasta son capaces de cambiar voluntades. De eso precisamente queríamos hablarles, del futuro de Luis Enrique. Desde hace unas semanas en las tertulias e Internet circula el rumor de que el técnico asturiano medita seriamente su futuro, hasta el punto de estar dispuesto a renunciar al año de contrato que tiene firmado. El propio interesado, al negarse a confirmarlo o negarlo cuantas veces le han preguntado al respecto en ruedas de prensa, ha añadido morbo al tema. Tranquilos, la sangre no llegará al río. La situación de tensión que vivía con algunos cracks de la plantilla se está reconduciendo. Es cuestión de que nadie estire la cuerda al máximo porque entonces corre el riesgo de romperse. Luis Enrique en los últimos meses ha moldeado su carácter arisco en el vestuario con gestos de complicidad hacia los jugadores. Menos mano dura y menos “aquí mando yo”. Más flexibilidad y más coherencia en las alineaciones. Se ha dado cuenta que un equipo grande no se puede dirigir como si fuera el Celta. Por su parte, Messi ya no le mira con desprecio, reconoce los cambios positivos que ha aportado al equipo y es consciente de que le está ayudando a ganar su quinto Balón de Oro. O sea, del mal rollo de Anoeta se ha pasado a una relación de convivencia tolerable. Nunca serán amigos pero tampoco quieren ser enemigos. Leo no quiere guerra y Luis Enrique firma la paz.

CAMBIO DE OPINIÓN. Después de la magnífica temporada que está realizando el Barça, nadie entendería que después de ganar títulos Luis Enrique no continuara. Cierto que está dolido por algunas cosas que han sucedido, desde el cese abrupto de Zubizarreta a ciertas recomendaciones que le hizo el presidente en aquella semana tormentosa de enero. Pero de ahí a tener motivos para marcharse y dar un portazo, media un abismo. En ningún otro club del mundo tendrá los jugadores que tiene en el Barça y entrenar al mejor jugador de la historia lleva consigo algunas concesiones. A día de hoy Bartomeu trabaja en la hipótesis de que cumplirá el contrato aunque todo el mundo tiene asumido que hasta pasada la final de Berlín no hará pública la decisión. Tampoco hay que descartar que se premie su buena temporada con una mejora de contrato y que se escenifique el acuerdo antes de que el presidente dimita para convocar elecciones. En un mes Luis Enrique ha cambiado de opinión. Los títulos hacen milagros.

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