Messi tiene ahora un problemón

Messi tiene ahora un problemón

Albert Masnou

Subdirector de SPORT

Decepción de Leo Messi en el partido
Decepción de Leo Messi en el partido | ANTONIN THUILLIER

Argentina no perdía contra una selección no europea en un Mundial desde Italia 90 cuando cayó en el partido inaugural contra Camerún (0-1). La derrota contra Arabia Saudita de esta matinal será otro resultado recordado durante tiempo por tratarse de un drama nacional. La sorpresa fue mayúscula porque llegó tras el gol de Messi que adelantaba al marcador y luego se dejó remontar por una verdadera desconocida. Es el precio de una actitud rácana pues tras el tanto inicial de Messi (m9) Argentina de Scaloni se echó atrás esperando salir al contragolpe. Arabia, que se esperaba encajar una goleada como la recibida por Irán contra Inglaterra, ofreció una espléndida imagen porque lejos de deshincharse fue a más hasta sellar la remontada y lograr una inesperada victoria.

Arabia protagonizó la primera gran sorpresa del Mundial y Argentina maldecirá al colegiado. Como el barcelonismo. Porque en ambos casos se trata de Slavko Vincic, el árbitro que pitó en Inter-Barça de la Liga de Campeones. No acertó anulando el gol de Pedri por la mano accidental de Ansu, tampoco concedió unas manos de Dumfries dentro del área del Inter cuando el propio Ansu iba a rematar de cabeza en el minuto 90+2 y en la siguiente acción, el mismo VAR no dio opción ni a revisar un claro empujón de Skriniar a Lewandowski. Un recital de errores que convirtió al colegiado esloveno en enemigo del Barça durante años.

Leo Messi también se acordará de este colegiado porque en la primera parte del partido contra Arabia Saudita le pitó dos fueras de juego tras dos remates, uno suyo y otro de Lautaro, que acabaron en gol, un tanto que hubiera dado tranquilidad a la selección albiceleste. Argentina jugó con fuego... y se quemó. Ahora, le toca dar un giro de 180 grados a su nivel actual porque llegaba al Mundial como un vendaval (36 partidos seguidos sin perder) y acabó mordiendo el polvo. Messi tiene ahora un problemón. Le quedan dos partidos, contra México y Polonia y solo le queda un camino.