Luis Enrique se mira en el espejo de Guardiola

OPINIÓN

DISCIPLINA Y EXIGENCIA. Luis Enrique está apurando las vacaciones cargando pilas en las islas Maldivas. Es lo mejor que puede hacer antes de afrontar el gran reto de su vida, liderar el proyecto de un nuevo equipo. Le espera un trabajo duro y complicado. Algo parecido a lo sucedido cuando Guardiola tomó el relevo de Rijkaard en el banquillo. Es un punto y aparte. El inicio de una etapa marcada por los nuevos fichajes y el nuevo técnico. El Barça de las 6 Copas ya está en el museo. No se puede vivir de recuerdos. Hay que generar una dinámica nueva, ganadora, ambiciosa. En este punto es importante la personalidad del técnico asturiano. Sabe que no puede ser un continuista como Martino, que tiene que dar una sacudida al vestuario. Tendrá medio equipo nuevo, jugadores que llegan con hambre de títulos y espíritu de sacrificio. Si en algo será inflexible Luis Enrique es en la entrega, el trabajo y la actitud positiva. En este sentido, se mira en el mismo espejo que Pep Guardiola. Impondrá su personalidad y su estilo sin tener que copiar a nadie. Buscará la excelencia por el camino de la intensidad. Será implacable en los entrenamientos, severo en el control y orden. Está peleado con la complacencia y la relajación. Con Luis Enrique vuelve la disciplina y exigencia. Algo que hace mucha falta en el vestuario tras vivir demasiado bien en los últimos tiempos.

DUELO DE CAMPEONES. Brasil suma cinco títulos mundiales (1958, 1962, 1970, 1994 y 2002), el último conseguido hace doce años en Corea. Alemania ha conquistado tres (1954, 1974 y 1990), el último en Italia hace ya 24 años. El de esta noche es un partidazo, un duelo de campeones, una final anticipada, una lucha entre dos continentes. Los pentacampeones llegan tocados, sin su estrella Neymar y sin Thiago Silva que es como un seguro de vida en defensa. Van a jugar con el corazón por bandera, con la fe del guerrero que sabe que tiene que salir vivo de la batalla. Es la consigna de Scolari, vencer por coraje, fe y espíritu de lucha. Nunca fue Brasil tan resultadista. Alemania es otra cosa. Tiene el mejor bloque, la mejor preparación física, la mejor estrategia. Las individualidades están al servicio del equipo. Löw ha impuesto un estilo que respeta las esencias del fútbol espectáculo. Por algo tiene muchos jugadores del Bayern que han aprendido de la filosofía de Guardiola. Es curioso pero en los últimos años se han cambiado los papeles. Alemania es mucho más que fuerza y Brasil se ha olvidado del ‘jogo bonito’. 

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