Joan Laporta y su equipo, después de ganar las elecciones

Laporta, del susto del aval a la reunión con Messi

OPINIÓN

Lluís Mascaró

@LluisMascaro

No puedo entender como todavía haya gente (algunos culés, incluso) que crea que lo mejor para el Barça es que Messi se vaya a final de temporada. Como tampoco comprendo que Messi todavía tenga dudas de que lo mejor para él (futbolística y personalmente) es renovar por el club blaugrana. No hay en la historia del deporte una unión que haya generado tantos beneficios a ambas partes. El Barça no sería lo que es sin Messi. Y Messi tampoco sería lo que es sin el Barça. Hasta Koeman aseguraba el lunes por la noche, tras la decisiva victoria ante el Huesca con doblete del crack argentino, que “menos mal que Messi todavía está con nosotros”. Y es que, ¿se imaginan un Barça sin Messi? Yo no. Después de 17 años, se hace imposible. Como tampoco soy capaz de visualizar a Messi vistiendo una camiseta que no sea la del Barça: son ya 767 partidos y 661 goles en blaugrana. Por eso considero que lo primero que tiene que hacer Laporta cuando tome hoy posesión de su cargo como presidente es llamar a Messi. Y reunirse cara a cara con él. Para transmitirle esa ilusión que Laporta tiene en el futuro del Barça. Para pedirle, claramente, que no se vaya. Y para ofrecerle un proyecto lo suficientemente atractivo que le convenza. 

Es verdad que con el lío del aval, con suspense y susto de última hora incluido, y la fuga/dimisión/vete si quieres de Jaume Giró (nadie se cree la excusa del trabajo en Londres), Laporta lleva unos días de una actividad tan frenética como sorprendente. Porque si es una anomalía tener que avalar 124 millones de euros para ser presidente, tampoco tiene mucha lógica que el candidato favoritísimo no tenga el tema resuelto antes de las elecciones. Una vez solucionado este embrollo, ahora toca centrarse en lo verdaderamente trascendental: qué pasará con Messi. Laporta tiene poco más de tres meses para resolver la situación... pero sería de agradecer para la salud mental de todos los culés que no se apurara tanto como con los avales. Sin prisa, pero sin pausa... porque Messi no puede esperar.

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