Más importante que el Clásico

OPINIÓN

Manuel Moreno

Con los ecos del Bernabéu atronando en el siempre interesante y polémico -habitualmente el `pre¿ y el `post¿ resultan más atractivos que el partido- día después en el que confluyen alegrías, disgustos, afrentas y reivindicaciones, bueno es distanciarnos de las imágenes todavía recientes y sin acabar de procesar de ayer, que como mucho van a decidir un título, y centrarnos en lo que puede sentenciar muchos títulos. Hablemos de estructura deportiva. De la blanca y de la blaugrana. De la de Guardiola y de la Mourinho.

La semana del Clásico ha sido clarificadora. El martes en el Nou Camp; el miércoles en el Amsterdam Arena. En Barcelona, los protagonistas de ayer vieron desde el palco y aplaudieron en el vestuario como once -¡once!- jugadores de la cantera menores de 22 años los imitaban con idéntica solvencia. En Amsterdam, en otro partido intrascente, los aficionados blancos comprobaron que ni un jugador de la cantera mereció entrar en el equipo titular y el único que participó fue un portugués que ni siquiera juega en el Castilla.

Montoya, Bartra, Fontàs, Dos Santos, Thiago, Roberto, Rafinha, Cuenca, Muniesa, Deulofeu y Riverola dejaron tan claro que el Barça tiene el mejor futuro como los Albiol, Varane, Sahin, Granero, Callejón o Altintop confirmaron que los blancos solo trabajan el presente porque Mourinho sabe que su futuro no está ahí.

Pero el presente lo trabaja bien el técnico portugués. Cuida tanto a su compatriota Jorge Mendes -multimillonario intermediario- que no le importa herir al madridismo colocando en el escaparate a un mediocre tercer portugués -otro Mendes aunque de 22 años- en detrimento del canario Jesé, la perla de una devaluada cantera. Por ello, suceda lo que suceda en partidos como el de ayer, el futuro siempre es blaugrana.

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