Bartomeu, antes de reunirse con los jugadores del Barça

Bartomeu tiene el enemigo en casa

OPINIÓN

Ernest Folch

@ErnestFolch

Bartomeu anunció ayer que el club cortaba la relación con la empresa i3 Ventures, tras probarse que activó al menos una de las cuentas que difamaban contra jugadores, exjugadores y oposición. Más que una medida, es una obligación (atendiendo a lo que había dicho el club el día antes), y sin duda insuficiente, tardía y nada convincente. Porque es una evidencia que el club ha ido todo el tiempo a remolque de los acontecimientos, y lo peor es que sigue arrastrado por ellos y sin rumbo conocido. La aportación de una prueba clave (que vinculaba a la empresa con una de las cuentas) más la difusión de más documentos ha dejado en papel mojado el comunicado del Barça del lunes.

Ahora mismo, cualquier opción que no sea querellarse contra la empresa y, además, identificar y cesar al responsable de tal desaguisado terminaría por debilitar aún más a Bartomeu, muy tocado tras un mes ‘zombi’ en el que se han encadenado episodios tan grotescos como el viaje a Doha, el no fichaje de un 9, el incidente Abidal-Messi para terminar con el inminente fichaje, fuera de plazo, de un delantero procedente del Leganés por 18 millones de euros. Todo este cóctel explosivo, que parece confirmar que el gran enemigo de esta junta está dentro de casa, está provocando una brutal combustión interna, en la que muchos directivos han empezado a amotinarse de verdad, ni que sea para salvar su honor y su reputación. Ahora mismo los hechos son muy crudos: el Barça pagó algo menos de un millón de euros a una empresa con sede en Argentina para contratar unos servicios, alguno de los cuales consistía en difamar a figuras destacadas del barcelonismo, jugadores incluídos.

Zanjar este episodio con la mera cancelación de un contrato es una tomadura de pelo, por la que no están dispuestos a pasar un grueso muy significativo de directivos, algunos con mucho peso. Es un hecho que sin la exclusiva periodística de la Cadena Ser, el Barça no habría movido ni un dedo y no nos habríamos enterado de nada. Tantas paranoias con enemigos externos y al final resulta que Bartomeu tiene el enemigo en casa, el mismo que ayer aconsejó al presidente que, justamente ayer, había que dar gracias a la UEFA por aquello de fustigar al City y, de paso, a Pep Guardiola, un clásico del autodio culé. Un resumen perfecto de lo que le ocurre al club: pendiente de los demonios externos se ha olvidado de si mismo.

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