Schumacher – Battiston, la entrada más salvaje (1982)

Schumacher – Battiston, la entrada más salvaje (1982)

La entrada de Schumacher a Battiston
| Getty

El árbitro ni siquiera pitó falta del portero alemán, señalado luego por los franceses como el personaje más impopular de la historia, por delante de Hitler

Francia y Alemania jugaron la segunda semifinal del Mundial de 1982 en el Sánchez Pizjuán de Sevilla bajo un calor sofocante. Acabarían protagonizando la primera tanda de penaltis de la historia del torneo, pero el partido se recordaría siempre por la brutal entrada del portero alemán a un jugador francés.

El partido alcanza el minuto 57 con 1-1 en el marcador. En ese momento, Michel Platini envía un balón largo a la carrera de Patrick Battiston, que pocos minutos antes había entrado en sustitución de Genghini. 

Battiston supera a los defensas alemanes y cuando todo apunta a que va a superar la salida del portero rival con una sutil vaselina desde la frontal del área, golpea torpemente el balón con la pierna izquierda. 

El motivo es que ve venir, imparable como un tren en marcha y con la pierna derecha por delante, a Harald Schumacher. 

El portero alemán se olvida completamente del balón para impactar de manera brutal contra Battiston. 

En una acción más propia del ‘muay thai’ que del fútbol, golpea salvajemente al francés con toda la fuerza y la inercia de su cuerpo. 

Unos minutos dramáticos

Battiston queda tendido en el suelo, inconsciente. El doctor Vrillac, médico de la selección francesa, no le encuentra el pulso y pide ayuda al banquillo. 

Mientras, Schumacher permanece ajeno a la escena, mascando chicle. El árbitro, el neerlandés Charles Corver, ni siquiera pitó falta. Battiston estuvo varios meses sin jugar: perdió dos dientes y sufrió lesiones en las vértebras. 

“Si necesita una dentadura nueva, puedo pagársela”, dijo Schumacher tras el partido, aún en los pasillos del Pizjuán. El portero alemán ya había tenido problemas días atrás en Gijón, cuando se encaró con el público que le reprochaba el tongo entre Alemania y Austria que dejó fuera del torneo a Argelia.  

“De repente veo algo negro que se acerca hacia mí; no tuve tiempo de quitarme de ahí y ya no me acuerdo de nada más”, explicó semanas después Battiston. 

Alemania pasaría a la final en la tanda de penaltis (fue la primera tanda de la historia de los Mundiales), detalle que acentuó la sensación de injusticia con Francia, que en la prórroga iba ganando 3-1. 

Señalado por su madre

Schumacher acabó señalado incluso por su madre. “Lo vio por televisión y dos horas más tarde me dijo ‘ha sido grave, Harald, la falta ha dado muy mala impresión, hijo”, cuenta el ex portero en sus polémicas memorias, tituladas ‘Tarjeta roja’. 

El portero alemán, que había sido criado en una familia muy humilde que al parecer solo le daba de comer patatas, había trabajado como herrero en su juventud. 

La ‘falta del siglo’, la entrada más salvaje de la historia del Mundial, lo convirtió en el enemigo público número uno. La prensa lo llamó ‘la bestia de Sevilla’ o ‘Jack el Destripador’. 

Un periódico francés llevó a cabo una encuesta entre sus lectores para elegir al hombre más impopular de la historia: Schumacher fue el ganador. Hitler fue segundo. 

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