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Suecia gana el bronce del Mundial de Francia 2019

El VAR anuló el empate de White al considerar que se llevó el balón con el brazo

En el minuto 89, Nilla Fischer sacó un voleón de Bronze en la línea de gol

La selección Sueca celebra el gol de Asllani
La selección Sueca celebra el gol de Asllani | EFE

El partido que nadie quiere jugar enfrentaba a una gran Inglaterra y a la veterana y experimentada Suecia. Las inglesas amenazaron desde el minuto uno del partido, con el saque inicial, jugada en la que llegaron en tromba a la frontal del área y dejaba entrever que el partido iba a ser intenso. Pero Suecia no se dejó intimidar, y cogió las riendas del partido inutilizando a las 'leonas' buena parte del encuentro.

Pablo Rivera

Las de Peter Gerhardsson empezaron a presionar muy arriba, impidiendo a Inglaterra salir con el balón jugado. Obligaron a las rivales a jugar forzado y con pérdidas de balón innecesarias. Suecia llegaba al área, pero no lograba disparar a puerta. Hasta que, en el minuto 10 Greenwood rechazaba mal un centro al área dejando el balón muerto en el punto de penalti, permitiendo a Asllani reventar el balón a placer con un tiro que rozó el palo, imparable para Teleford. 

Minutos después, Jakobsson la enviaba al palo tras ganarle la espalda, nuevamente, a Greenwood. Por suerte para las inglesas, Teleford llegó al remate y logró desviarla lo justo, aunque el rebote desvió la pelota hacia su cuerpo y casi se cuela a portería. El susto quedó en córner. Segundos después, la misma Jakobsson logró cerrar el asedio sueco con un buen gol tras una gran conexión con Blackstenius. Su juego de pared permitió a la 10 de Suecia adentrarse en el área por la banda izquierda, logrando un derechazo con el interior inalcanzable para Teleford. 

Con el segundo despertó Inglaterra. Las de Phill Neville probaron la misma jugada que en el saque inicial, con algo más de peligro, y terminó con un misil de Bronze que obligó a Lindhal a actuar por primera vez en el encuentro. Coincidió la activación inglesa con los problemas para las suecas. Se tiró al suelo Asllani, con molestias arrastradas de las semifinales, y a su vez atendían en la banda a Rolfö, quien tuvo que ser sustituida por Hurting. 

Cinco minutos de locura

La media hora de partido oficializó el despertar inglés. Las jugadoras lograban conservar el balón y se acercaban al área rival, aunque las suecas eran firmes atrás y les impedían innaugurar el marcador. Hasta que llegó Kirby, cogiendo un balón en profundidad por la banda derecha, recortando magistralmente a Sembrant y disparando ajustado al segundo palo, superando claramente a Lindhal y anotando el primero para las de Neville. Y podían haber empatado apenas dos minutos después, pero el VAR y Pustovoytova anularon el gol de White tras considerar que se había llevado el balón con el antebrazo. 

La primera mitad terminó con una ocasión en ambas porterías. Primero fue en la inglesa, donde Houghton y Teleford no se entendieron y Jakobsson lo aprovechó para intentar una vaselina que salió por poco. Acto seguido, una buena acción de Parris provocó un mano a mano entre White y Lindhal que terminó con la portera sacando una pierna milagrosa que les permitió irse con ventaja al vestuario. 

Miedo en la segunda parte

Asllani no pudo empezar la segunda mitad, y el banquillo inglés no tardó en moverse buscando más peligro arriba. Ambas selecciones bajaron revoluciones en la segunda mitad, con miedo a perder la ventaja, unas, y la posibilidad de remontar, las otras. Gerhardsson realizó los tres cambios por lesiones de sus jugadoras, mientras que Neville pudo jugar con el partido y reservarse los cambios para modificar su juego. Ninguna de las selecciones parecía querer cerrar el encuentro, aunque que las Suecas dieron un paso adelante y trataron de sentenciar. Hasta que salió Carney, que jugaba su último partido con la selección inglesa, y las 'leonas' fueron a por todas

Quedaban pocos minutos, y sin posibilidad de movimientos en el banquillo. Inglaterra se impuso en el juego, y pareció merecer el empate. Tras un centro despejado por la imponente zaga sueca, Bronze empalmó con un voleón un balón que parecía ir a perforar la red de Lindahl, pero Fischer puso su cabeza en la trayectoria, sin miedo a la potencia del esférico, y salvó el empate dándole, con su gesto, la victoria a Suecia. 

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