Nikita Mazepin, un 'terremoto' de 100 millones en la Fórmula1

Avalado por la 'cartera' de su padre, un oligarca ruso próximo a Putin, Nikita ha protagonizado un desastroso y controvertido estreno en el Mundial

En los cuatro primeros premios ha encadenado errores clamorosos, sanciones, insultos y polémicas con sus compañeros de parrilla

Nikita Mazepin, piloto debutante de Haas en la Fórmula 1
Nikita Mazepin, piloto debutante de Haas en la Fórmula 1 | Haas F1 Team

Nikita Mazepin (Moscú, 2 marzo 1999) está protagonizando uno de los estrenos más polémicos y desastrosos en la historia de la Fórmula 1. Piloto de pago, hijo de multimillonario, el ruso ha provocado las iras de algunos de sus rivales y ha encadenado errores y sanciones en sus primeros cuatro grandes premios. Y fuera de la pista tampoco ha conseguido aplacar el ‘incendio’ con el que comenzó, cuando se filtró un vídeo polémico y machista en el que manoseaba el pecho de una acompañante, obligando a la FIA a tomar cartas en el asunto.

Eso fue antes incluso de subirse al Haas, que su padre, el oligarca Dmitry Arkadievich Mazepin, ha ‘pintado’ con los colores de la bandera rusa desafiando la sanción del Comité Olímpico Internacional al deporte de su país. Y rompiendo también toda lógica al tratarse de un equipo estadounidense, propiedad de Gene Haas. Próximo al círculo de confianza  Vladimir Putin, el señor Mazepin es accionista mayoritario y presidente de Uralchem Integrated Chemicals Company, la multinacional energética que patrocina al equipo de su hijo. Según Forbes, es una de las cien personas más ricas de Rusia, con una fortuna estimada de 1,3 billones de dólares. Y en este caso es bien cierto aquello de que “quien paga, manda”.

Cara y cruz

Nikita ha llegado a la categoría reina del automovilismo gracias a la ‘cartera’ de su padre y sin ganar antes ningún titulo. En las categorías inferiores se ganó mala reputación por su agresividad y por coleccionar penalizaciones, pero no por ser mal piloto. Subcampeón de la GP3 en 2018, la pasada temporada luchó hasta el final por el título de F2, que se llevó su compañero Mick Schumacher. El alemán y el ruso son la cara y la cruz tanto a nivel profesional como personal.

Mick es un piloto pulcro y muy profesional, un chico educado, que huye de la fama y los excesos y que ha sabido llevar el peso de su apellido con discreción. En las estadísticas de Bahrein, Imola, Portimao y Barcelona ha vapuleado a Nikita, que no se corta a la hora de critricar a su compañero por ser un protegido de Ferrari. "Nosotros no tenemos un simulador en el equipo, así que tengo que usar el de mi casa en Moscú para preparar las carreras. Al no ser miembro de la Ferrari Driver Academy no tengo los privilegios de Mick, que puede utilizar el simulador de Maranello y probar coches en Fiorano”, dice.

Siendo los dos pilotos debutantes en F1 y con el peor coche de la parrila, Schumacher y Mazepin han cometido errores al volante, aunque el alemán ha conseguido salir mejor librado que su compañero y sobre todo, ha evitado conflictos con sus colegas de parrilla. En pista Mick ha superado a Nikita las cuatro veces en calificación, con 8, 5, 5 y 7 décimas de ventaja, y también las cuatro veces en meta.

El festival de trompos y salidas de pista de Mazepin comenzó en Bahrein. Tres, antes de llegar a los clasificatorios. Otro más en el Q1. En la carrera no pasó de la tercera curva. Apenas duró medio minuto. Récord histórico. En Imola comenzó con dos trompos en los libres, sacó de sus casillas a Giovinazzi en los clasificatorios al adelantarle en su vuelta rápida y abandonó en carrera tras ser golpeado por Latiffi. En Portugal, Sergio Pérez llamó “idiota” a Nikita por obstaculizarle cuando lideraba la carrera y el ruso fue sancionado por ignorar hasta cinco banderas azules.

Llega para quedarse

En el GP de España también ‘recibió’. “Mazepin nunca cambiará”, espetó Charles Leclerc por radio cuando iba lanzado en los libres y se encontró al ruso despistado. Tras estorbar a Lando Norris en su vuelta rápida, el ruso fue penalizado con tres posiciones en parrilla, pero como ya salía el último, el castigo no tuvo efecto. Y el domingo, otras dos ‘perlas’ de Nikita. En parrilla hizo el gesto de arrodillarse, pero no contra el racismo o la homofobia siguiendo la iniciativa que lidera Lewis Hamilton, sino que explicó que en su caso fue “como señal de respeto a los veteranos de la Segunda Guerra Mundial”.  Nikita lució la cinta de San Jorge, emblema militar ruso, en recuerdo del día de la victoria de Rusia ante el nazismo en 1945. Su actuación en carrera desquició al todopoderoso jefe de Mercedes, Toto Wolff. “Este tipo nos hace perder la carrera”, protestó por radio viendo como Mazepin bloqueaba a sus pilotos. Acabó el último.

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 “Los primeros seis meses un piloto novato en la Formula 1 no se entera de nada. Le sobrepasa todo” resumía el ingeniero y comentarista de DAZN Toni Cuquerella. Y las palabras de Mazepin parecen demostrar su teoría: "La F1 me resulta sorprendentemente intensa. Sabía que lo sería, pero las sesiones de clasificación que he hecho hasta ahora me han parecido frenéticas", declaró a la televisión rusa Match TV. Eso sí, avalado por los millones de su padre, que lleva invertidos más de 100 millones de dólares en impulsar la carrera deportiva de Nikita, parece que ha llegado a la Fórmula 1 para quedarse: "Es muy importante seguir aprendiendo. Es un campeonato completamente diferente a lo que estaba acostumbrado y muy exigente. Pero estoy seguro de que estaré unos cuantos años en este paddock, por lo que no voy a preocuparme ahora", asegura.

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