Héroes olímpicos: Vitali Scherbo

Barcelona 1992 sería testigo de una de las actuaciones más impresionantes de la historia de la gimnasia

Vitaly Scherbo, en una imagen de archivo
Vitaly Scherbo, en una imagen de archivo | sport

El gimnasta bielorruso Vitali Scherbo, entonces bajo la bandera de la Comunidad de Estados Independientes, el nombre que agrupaba a una Unión Soviética ya desintegrada, dominó con una magia arrolladora la gimnasia rítmica, colgándose de su cuello seis oros olímpicos.

A sus 20 años, era un prodigio impulsado por unas ansias de triunfo infinitas. Sus saltos parecían imposibles para un humano, sus giros y equilibrios rozaban la perfección, su rostro se congelaba, petrificado e imperturbable, cuando ejecutaba el cristo en las anillas con un cuerpo que levitaba en el espacio. Ni los aplausos atronadores del público barcelonés parecían perturbar la concentración de un Vitali que, con la frialdad habitual de los soviéticos, respondía con una tímida sonrisa.

Hasta la cita de Barcelona, ningún gimnasta había conquistado seis oros en unos Juegos, cuatro de ellos el mismo día. En el Palau Sant Jordi, firmaría la mejor actuación de su vida logrando el metal dorado en equipos, individual, caballo con arcos, anillas, salto y barras paralelas; solo se le resistirían el suelo y la barra fija.

El sufrimiento por Irina

Regresaría a su Minsk natal como un héroe, pero la inestabilidad social y política de su país -su casa sería asaltada por unos ladrones, intentarían secuestrar a su hija- hizo que se trasladara a vivir a Estados Unidos. Pocos meses antes de que afrontara sus segundos Juegos, en Atlanta 1996, su esposa Irina sufriría un gravísimo accidente de coche que la mantuvo en coma. Scherbo pasaría los días junto a ella, esperando que volviese a la vida. Dejaría de entrenar, ganaría mucho peso y abusaría del alcohol. Los médicos la dieron por desahuciada, pero milagrosamente se recuperó.

Vitali retomó su preparación a contrarreloj pero no llegaría a Atlanta, ya representando a Bielorrusia, en plenitud de condiciones. Aun así, su clase le haría ganar cuatro medallas de bronce en individual, barras paralelas, barra fija y salto de potro.

Tras los Juegos de Atlanta, mientras preparaba el Mundial de Lausana 1997, tuvo que poner fin a su carrera tras romperse una mano en un accidente de moto. 

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