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El año de Erasmus de Ilias Akhomach

Ilias Akhomach pasó, en un año, de descartado a convertirse en uno de los indiscutibles de su generación

Ilias Akhomach, en un partido con el Cadete B
Ilias Akhomach, en un partido con el Cadete B | D.Ramirez

Lo decimos siempre. No se termina el mundo cuando tienes que salir de la cantera del Fútbol Club Barcelona. Por suerte, el Barça abre muchas puertas y en Catalunya está el mejor fútbol base de toda Europa. Tras varios años en el Barça, que más adelante contaremos con detalle, Ilias Akhomach no pasó el corte del fútbol siete al fútbol once y fue uno de los jugadores descartados. En su familia aún recuerdan lo triste que les puso esa noticia. Pero no podían bajar los brazos. Ilias tenía mucho fútbol en sus botas. Solo lo tenía que demostrar. Y lo hizo. Vaya si lo hizo. El joven extremo se fue al Nàstic Manresa, uno de los equipos que mejor compite en fútbol 11. Y explotó. Instaurado en la banda, fue un dolor de cabeza para sus rivales, incluido el Barça, que se lo encontró en varios torneos. Era una bala con el balón en el pie, con mucho descaro y con un uno para uno al alcance de muy pocos. No hubo dudas. Debía volver. Era como esa novia que dejas escapar porque se va de Erasmus pero que desde el primer día ya estás deseando su vuelta. E Ilias, que tenía oferta el Real Madrid detrás, no fue rencoroso y volvió al Barça, conocedor que era el mejor sitio donde crecer como futbolista. 

Solo hacía un año que se había ido así que su adaptación en el vestuario del Infantil A fue muy rápida. Dentro y fuera del terreno de juego. Esa generación, la mejor de la cantera para muchos, estaba faltada de un poco de dinamismo en la zona ofensiva. Un jugador capaz de generar ocasiones de la nada y que pudiera asistir a sus compañeros. Ilias cumplía todos estos parámetros. Poco a poco fue ganando protagonismo y ahora, en el Cadete B, nadie duda que está entre los cinco jugadores con más influencia en el juego del equipo. 

‘Culpa’ de ese gran rendimiento la tiene su hermano mayor Anuar. Él fue el que lo llevaba cada día a los entrenamientos, el que se sacricó por él. De familia marroquí pero nacido en Igualada, Ilias empezó a jugar a fútbol en el equipo de su pueblo, Hostalets de Pierola. Su pasión por el fútbol despertó al ver a su hermano jugar. Él era su inspiración y por el que arrancó este sueño. Tras dos años de promesa con entrenadores como Jesús y Aleix, el Barça se fijó en Ilias para incorporarle al Prebenjamín. Y allí se intercambiaron los papeles. Ahora era Anuar el que no se perdía un partido de su hermano y así lo sigue haciendo a día de hoy. 
Y es que así es la vida de un futbolista de la Masia. La que no se ve. A todos nos encantaría vestir la camiseta del Fútbol Club Barcelona y jugar en la mejor cantera del mundo. Es obvio. Son unos privilegiados. Pero también hay mucho sacrificio detrás. Tanto de los chicos, que pasan horas y horas en un taxi para desplazarse a la Ciudad Deportiva Joan Gamper, como de las familias, que también lo sacrifican todo para que su hijo lo tenga todo para poder progresar y llegar a ser futbolista profesional. Si triunfará o no eso solo lo dirá el tiempo pero Ilias ya ha aprendido dos lecciones de vida: no rendirse jamás y apoyarse siempre en la familia. Ese es el mejor premio que uno puede tener. Y si encima, puede vivir de lo que es su pasión, bienvenido sea. Pero sin prisa. Poco a poco. Como él ya está haciendo. 

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