El escándalo Robinho: repudiado en Brasil por su condena sexual en Italia

Conmoción por la publicación de parte de la sentencia que lo condenó en Italia por violencia sexual en grupo

La presión de patrocinadores y de la opinión pública brasileña impidió que Robinho regresara al Santos

Robinho no volverá a vestir la camiseta del Santos FC
Robinho no volverá a vestir la camiseta del Santos FC | AFP

No hay sitio en el fútbol brasileño para los condenados por violencia sexual, aunque se trate de un jugador con status de crack como Robinho, uno de los mayores ídolos de la historia del Santos.

Su intento, a los 36 años, de volver, por cuarta vez, al club donde se formó, ha provocado una polémica monumental. El mensaje que ha dado estos días 'o país do futebol' es diáfano, por mucho que esté gobernado por un misógino ultraderechista como Jair Bolsonaro

Varios patrocinadores del club paulista, entre los cuales estaba el de la camiseta, recogieron el sentimiento de indignación expresado en las redes sociales y en los medios de comunicación y obligaron al Santos a dar marcha atrás con Robinho, que incluso ya había firmado su contrato y había sido presentado con el slogan "the last pedal!". Si llegaba el ex del Madrid, ellos rompían inulateralmente sus acuerdos de patrocinio. 

CONDENADO A NUEVE AÑOS DE CÁRCEL

El motivo del enojo radica en una sentencia en primera instancia de una corte de Milán que, en 2017, condenó al delantero y a un amigo suyo a nueve años de prisión. Se les acusa de haber practicado violencia sexual en grupo (participando un grupo de seis ciudadanos brasileños) contra una chica de 23 años, de origen albanesa, absolutamente embriagada. Cuatro amigos de Robinho no fueron aún juzgados (y condenados) porque ya habían vuelto a Brasil. Su caso judicial está abierto.

Los hechos ocurrieron el 22 de enero de 2013 en una discoteca de la capital lombarda, cuando Robinho jugaba en el Milan. El futbolista recurre en libertad, pero evita pisar territorio italiano. Por si las moscas, en septiembre de 2019, cuando jugaba en el Istanbul Basaksehir decidió quedarse en Turquía y no acudió al partido de inicio de la fase de grupos de la Liga Europa contra la Roma.

Una nueva batalla judicial está fijada para el próximo mes de diciembre. Entonces, un tribunal de segunda instancia analizará los recursos presentados por Robinho y su amigo brasileño condenado. En caso de reafirmar la condena, el futbolista piensa recurrir y llegar hasta la tercera (y última) instancia juicial.

UN ABUSO COLECTIVO 

Coincidiendo con el intento de volver al fútbol brasileño, el grupo Grupo Globo, a través de su portal Globoesporte y de su canal de televisión, ha hecho público, por primera vez, extractos de la sentencia judicial, que incluye la transcripción de parte de las grabaciones que hizo la policía italiana a través del móvil del futbolista y otros implicados y del micrófono que instaló en su automóvil.

El contenido ha levantado una ola de indignación en Brasil, por la sordidez de los hechos: seis hombres practicando sexo grupal con una chica indefensa, embriagada y sin noción de lo ocurría.

A ello, hay que unir el hecho que queda claro que Robinho era consciente del estado de la chica. “Estoy riendo, nada me importa, porque ella estaba completamente borracha, no sabe ni lo que ocurrió”, aparece en una conversación, obtenida por la policía italiana, incluida en la sentencia judicial. 

El relato de la víctima es estremecedor. Según detalla la sentencia, la chica explicó que a causa de su embriaguez no tenía condiciones ni de hablar, ni de quedarse de pie y que solo recuerda algunos flashes. “Al principio, un amigo estaba haciendo sexo oral y Robinho se aprovechaba de mí de otra manera, después cambiaron de papel”, indicó. “A partir de allí no me acuerdo de nada más, porque me encontré rodeada por los chicos, no sabía lo que sucedía”, prosigue y asegura que oyó a Robinho pidiendo un preservativo.

CARGA CONTRA LAS FEMINISTAS

En el juicio, Robinho reconoció que había hecho sexo oral con la chica, según su opinión, de mutuo consentimiento. Una versión que reafirmó en una entrevista dada el fin de semana en el portal UOL“¿Cuál fue el error que cometí? ¿Cuál es el delito que cometí? El error fue no haber sido fiel a mi esposa, no cometí ningún error de violar a alguien, de abusar de alguna chica o de salir con ella sin su consentimiento?”, expuso el ex madridista, que se quejó de la influencia ejercida por “los movimientos feministas”.

Su condena penal en Italia ya precipitó su salida del At. Mineiro, cuando su contrato no fue renovado en diciembre de 2017. Entonces, empezó su andadura por el fútbol turco: primero en el Sivasspor, y posteriormente en el Istanbul Basaksehir, donde se proclamó campeón de Liga (2019-20).

Robinho actuó como si nada ocurriese y había firmado con el Santos el que podría ser su último contrato como profesional. El rechazo generado explicita que si quiere seguir jugando tendrá que hacerlo lejos de Brasil, en un país donde la opinión pública poco se importe en tener un futbolista condenado por abuso sexual grupal.

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