Rakitic: Sacrificio balcánico

Rakitic: Sacrificio balcánico

Rakitic: Sacrificio balcánico | Laia Cervelló

Esencial en el centro del campo, continúa siendo el quinto extranjero con más partidos en la historia del Barça

Acostumbrado a ser la estrella del Sevilla, aterrizó en el Camp Nou retrasando su posición para dar el relevo a Xavi

Un croata nacido en Suiza que aprendió castellano en Sevilla. La combinación es brutal, no me dirán. El temple y la serenidad balcánica, junto al arte y la pasión andaluza. Un carácter que, evidentemente, también quedaba patente sobre los terrenos de juego. Rakitic dejó atrás una vida de facilidades en el Sánchez-Pizjuán, donde todos los balones pasaban por él para aceptar el reto en mayúsculas de su carrera deportiva: triunfar en vestido de blaugrana. 

Nuestro protagonista de hoy estaba acostumbrado a ser la estrella en el Sevilla y sacrificó sus galones para convertirse en un engranaje más del nuevo Barça de Luis Enrique. Aterrizó en el Camp Nou como flamante campeón de la Europa League, habiendo anotado 15 goles y repartido 18 asistencias en sus últimos 52 encuentros como sevillista. Números de auténtico crack.

Su llegada, sin embargo, estaba contemplada para ir dándole una dulce transición a Xavi Hernández en la sala de máquinas, quien acabaría colgando las botas como barcelonista ese mismo curso. El croata adquirió velocidad de crucero en su adaptación y fue mucho más que importante a los pocos meses de estar en la capital catalana. El equipo, incluso, llegaba a resentirse cuando Rakitic no se vestía de corto. Una primera temporada redonda. De ensueño. Triplete y, como guinda del pastel, gol a los cuatro minutos para abrir la lata en la final de la Champions ante la Juventus.

Con la salida del egarense del Camp Nou, el ‘rubio gitano’ fue, aún más, indiscutible en la sala de máquina, junto a Busquets e Iniesta. Sus 310 apariciones con la camiseta del Barça le continúan situando como el quinto extranjero con más partidos disputados en la historia del club, tan solo superado por Leo Messi, Dani Alves, Mascherano y Ter Stegen.

Fue uno de los damnificados del descalabro de Lisboa, en el dolorosísimo 2-8 frente al Bayern de Múnich, aunque su rendimiento empezó a decaer la temporada anterior. Hizo el viaje de vuelta a Sevilla donde recuperó, nuevamente, la sonrisa, el salero y su arte balcánico-andaluza. ¡Arsa!

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