Dmitrovic, el último portero osado

Antes del guardameta del Eibar ya ha habido en España cancerberos que se atrevan con los penaltis e incluso con las faltas

Claudio Bravo, Nacho González, Chilavert, el ‘Loco’ Fenoy o Dragomir Racic son otros antecedentes de porteros goleadores

Roger Payró

Marko Dmitrovic protagonizó la imagen curiosa de la jornada 19 de la Liga Santander. Curiosa, que no histórica. Porque ver a un portero lanzar penaltis o faltas no es nada nuevo, tampoco en España, aunque no deje de sorprender. Acostumbrados a tener que negar el espectáculo de los goles, y no de hacerlos, el cancerbero serbio del Eibar es el último osado en apuntarse a la lista de artilleros.

José Luis Chilavert

José Luis Chilavert, uno de los porteros más icónicos que ha habido, tiene el honor de ser el segundo guardameta más goleador de la historia. Llegó a marcar hasta 62 tantos, lejos de los 132 de Rogério Ceni. Uno de ellos lo anotó con la elástica del Real Zaragoza en la temporada 89/90 a la Real Sociedad. El paraguayo transformó la pena máxima aunque el frenesí de la celebración tardaría poco en evaporarse. El cuadro ‘txuri-urdin’ puso rápidamente en juego el balón y Jon Andoni Goikoetxea batió a Chilavert desde el centro del campo cuando éste aún estaba resacoso de su gol volviendo hacia sus palos.

Que un portero abandone su guarida es siempre peligroso. En los penaltis y también en las faltas, otra especialidad que tenía Chilavert. Uno de los ejemplos más recientes en el fútbol español en acciones a balón parado lo protagonizó Claudio Bravo. El chileno, reclutado para el Barça en 2014 en parte por su gran juego con los pies, marcó en 2010 un tiro libre al Nàstic de Tarragona. Estaba en Segunda División. Fue su primer y único gol. Diez años antes, en Primera, Toni Prats fue el primer cancerbero en marcar de falta en la máxima división española. Lo hizo hasta dos veces con el Betis ante Real Madrid y Atlético de Madrid.

Dragomir Racic

De vuelta a la categoría de plata, si hablamos de ponerse las botas de cara a portería hay que hablar de Dragomir Racic, que en paz descanse. En las filas del Castellón, el compatriota de Dmitrovic llegó a perforar la portería rival hasta en ocho ocasiones. Su mejor registro fue en el curso 76/77, con seis penaltis transformados. También en Segunda tuvo su momento de gloria Andreas Reinke en la campaña 02/03. Fue la del ascenso, y con los ‘pimentones’ marcó un gol de penalti contra el Numancia.

El ‘Loco’ Fenoy

Racic fue coetáneo con Carlos Fenoy, conocido como el ‘Loco’ Fenoy. Y ya se pueden imaginar por qué. Mientras el serbio marcaba con los ‘orelluts’ en Segunda, su homólogo argentino lo hacía con el Celta en Primera. La temporada más prolífica para Racic fue también la de Fenoy, que con cinco goles llegó a ser el pichichi del Celta. Mal síntoma si tu máximo goleador es tu portero y encima con ese registro. Los celestres terminaron penúltimos y descendieron. Luego estuvo ocho años en el Valladolid, donde también vio puerta una vez desde los once metros.

Nacho Rodríguez

Por último pero no menos importante, Nacho Rodríguez tampoco andaba corto de carisma. El guardameta defendió el arco de la UD Las Palmas entre el 2000 y el 2002 y anotó seis de los 14 goles de penalti que hizo en toda su carrera. Especialmente importantes fueron los dos que endosó al Osasuna (3-3) en 2001, siendo el primer portero en hacer un doblete en España. Más especial fue el que le anotó al Tenerife (1-3) ese curso en el primer derbi insular en Primera, que se saldó con victoria.

Anécdotas en las tandas

La naturaleza del fútbol dice que los porteros deben parar y no marcar los penaltis. Y eso vivieron algunos que no eran especialmente expertos en la materia. Dos se enfrentaron en la infinita tanda de penaltis de la final de la Copa del Rey de 1977 entre Athletic y Betis. Iribar se vio como protagonista casi involuntario al llegarle el turno en la muerte súbita pero el también guipuzkoano Esnaola le negó la alegría para darle el trofeo al conjunto andaluz.

Tampoco le sonrió la fortuna a ‘Pello’ Artola. Pedro María, en su etapa en el Barça, fue coreado por el Camp Nou para lanzar una pena máxima contra el Getafe. El duelo, correspondiente a la vuelta de los octavos de final de la Copa de 1978 iba 8-0 y se animó a lanzarlo. No obstante, lo envió por encima del travesaño.

Vistos algunos de los precedentes, veremos qué sucederá ahora con Dmitrovic. “Lo ha tirado Marko porque los demás lo habían fallado y había que cambiar. Él los tirará hasta que falle. En los entrenamientos los tira bien y teníamos confianza en que lo iba a hacer bien”, aseguró José Luis Mendilibar tras el duelo ante el Atlético. Puede que estemos ante un nuevo caso de un portero decisivo en las dos áreas.

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