Edurne Pasabán: "No descarto volver al Himalaya, pero sin presiones"

Edurne Pasabán: "No descarto volver al Himalaya, pero sin presiones"

Edurne lleva ahora una vida más tranquila, pero nota que le falta algo
Edurne lleva ahora una vida más tranquila, pero nota que le falta algo | sport

La alpinista, primera mujer en conseguir los 14 ochomiles, se dedica a dar conferencias motivacionales y de liderazgo

Es embajadora de la Intermon Oxfam Trailwalker, "un reto que une deporte y solidaridad"

Edurne Pasabán es una mujer de las que pisa fuerte. A sus 48 años y con un hijo de tan solo cinco, reconoce que una vez ha podido vivir como la gente 'normal' sigue notando que le falta algo en su vida. No le llega la plenitud pese a que trabajo no le falta. Y es que haber coronado los 14 Ochomiles del Himalaya y haber entregado tu vida a la alta montaña marca para siempre. Deja un poso que en el momento en el que agitas el corazón en forma de recuerdos o viajes de nuevo al Nepal , se remueve en su alma y le requiere volver a la intensidad del alpinismo. De momento lo va llevando bien, pero "que no me calienten" asegura cuando habla de sus ganas de regresar al Himalaya. Dedica parte de su tiempo a promocionar la Intermon Oxfam Trailwalker, un bonito reto del que es embajadora.

¿En qué andas ahora? Porque de ochomiles pocos ¿no?

No, no. Desde que tuve a mi hijo, que ahora ha hecho cinco años, expediciones pocas. He ido al Nepal durante estos años a hacer algún 7.000 pero más tranquila, me dedico mucho a dar conferencias de motivación y liderazgo en empresas y a criar a mi hijo. Cuando tengo tiempo hago una escapada al Himalaya. Pero con la pandemia todos hemos estado muy parados.

Subir al Everest es difícil pero subir a un hijo no es fácil

A un 8.000 subes, vuelves y te olvidas. Un hijo hay que criarlo, educarlo, dedicarle tiempo y es para siempre. Nada fácil.

Tras dos años sin ir a Nepal volviste. ¿Qué sensaciones tuviste?

Las primeras sensaciones fueron de alegría al ver que se retoma la vida. Por otro lado duele ver que un pueblo como el nepalí, que vive del turismo, ha sido tan golpeado a nivel económico por la pandemia. Vi a un pueblo con muchas ganas de recibir a gente, con mucha necesidad.

¿Cuando vuelves al Himalaya ves que sigues siendo la Edurne Pasabán de los 14 ochomiles o eres otra persona?

Lo que siento cuando aterrizo en Katmandú, estoy allí con los sherpas con los que he trabajado siempre y con la gente que conozco me siento que soy igual. Parece que no han pasado. Me vienen recuerdos de entonces pero es un poco nostálgico. Lo que creo que ha cambiado mucho es el Himalaya, los ochomiles, lo que ahora hay allí comparado con hace diez años es muy diferente.

¿Cuándo regresas allí y piensas en tu carrera cuál es la primera imagen que te viene a la mente?

Me vienen a la mente unas personas jóvenes que teníamos muchísima pasión por lo que hacíamos, que montábamos unas expediciones donde la ilusión pasaba por encima de lo que suponía el reto. La imagen de unos jóvenes que también hemos sufrido, algunos amigos con los que aterricé en Katmandú no han vuelto, pero lo que más destaco son aquellos buenos años que pasamos que no los cambio por nada del mundo.

Si tengo proyectos chulos, no descarto volver a alguna expedición

¿Te planteas nuevas expediciones con ochomiles como objetivo?

El Himalaya me sigue atrayendo, quizás no los ochomiles como los hacíamos nosotros, pero no descarto poder ir al Himalaya a hacer montañas de 6.000 o 7.000 metros. Si tengo proyectos chulos, no lo descarto. El alpinismo y el hymalayanismo depende mucho de la edad y de cómo estés, pero también es verdad que depende mucho de la experiencia y de lo que allí has vivido. Así que nunca es tarde para volver y hacer cosas allí. Pero sería de otra manera.

¿Cómo sería?

Mira, siempre digo que mi hobby se convirtió en mi profesión y ahora mi profesión se ha convertido en mi hobby. Me veo yendo con amigos a una montaña de 6.000 o 7.000 o lo que sea y ya está. Antes tenías más responsabilidades con los sponsors, las marcas… pero quizás ahora me vería yendo con la mochila menos cargada de presión.

O sea que de motivación andas bien

Si, sí, motivación no me falta. Solo falta que me encuentre con alguien porque te calientas y en poco rato casi que ya montas una expedición.

Tus charlas motivacionales seguro que ayudan a mucha gente, pero ¿a ti también te ayudan?

A mi me ayudan primero porque me gusta mucho lo que hago.

Me gusta comunicar, me gusta transmitir las cosas que yo he hecho, mis experiencias… creo que mis charlas me ayudan también a mí en muchos aspectos. En mantenerme viva.

Me gusta comunicar, me gusta transmitir las cosas que yo he hecho, mis experiencias… creo que sí me ayuda en muchos aspectos. En mantenerme viva. Si las experiencias que yo he vivido pueden servir a alguien a nivel profesional o personal me siento super satisfecha. Yo procuro dar, pero cuando alguien te escribe para decirte que le has ayudado es una satisfacción super grande.

He dedicado 10 años de mi vida a escalar ochomiles y cuando se acabó la lista tuve que reinventarme. No ha sido fácil

¿Cómo condicionó tu vida culminar el 14º ochomil?

Teníamos una lista con 14 ochomiles y un día esta lista se terminó. Es imposible añadir una más porque no existe. Si que condiciona la vida porque dices ‘¿y ahora qué?’. Yo he dedicado 10 años de mi vida a escalar esto y ahora tengo que reinventarme. Pero con el tiempo te das cuenta de que el abanico de cosas y oportunidades para hacer en la vida es muy amplio. Antes solo estabas centrado en una cosa: entreno, hago ochomiles, busco sponsors y haber si terminamos los 14. No te das cuenta del mundo que se te abre hasta que terminas el proyecto porque piensas que solo sabes hacer aquello. Te condicionarán los ochomiles y aquella lista lo que tu quieras. No ha sido fácil estos doce últimos años porque nos lo pasamos bien. Durante aquella época hacíamos lo que queríamos y encontrar esas nuevas cosas que te motiven no es fácil.

Creo que la depresión que sufrí me ayudó a estar preparada para un después de terminar los 14 ochomiles.

Sufriste una fuerte depresión que te marcó.

Creo que me ayudó a estar preparada para un después de terminar los 14 ochomiles. Yo ya sabía qué era caer en el agujero oscuro. El proyecto de los 14 ochomiles me metió en aquello pero también me sacó de allí porque es cuando paso la depresión que me propongo como objetivo de vida acabar los 14 ochomiles. Uno de los motivos por los que caí en la depresión cuando tenía 31 años fue porque quería ser madre, quería tener una familia y pero era incompatible con mi vida profesional. Cuando acabé los 14 volví a ese 90% de personas que tienen una vida más común. Y pensé: a ver si eso que tanto deseaba de tener una vida normal me va a deprimir. Tuve bastante miedo yo y mi entorno. Tenía claro que quería ser madre, era muy importante para mí, y empecé a trabajarlo.

¿Ya eres como los demás?

Intento ser como todo el mundo, pero es verdad que Edurne por dentro carece de algo. No sé lo que es porque soy bastante feliz con mi vida. Tendría que decir muy feliz, pero si digo bastante es porque falta algo y seguramente el resto de mi vida el objetivo será intentar encontrar lo que me falta.

La Intermon Oxam Trailwalker une deporte y solidaridad, dos valores que han marcado mi vida

Una de las posibles vías es ser solidaria y eres embajadora de la Intermon Oxam Trailwalker que se disputa el 21 y 22 de mayo.

Sí, se trata de un proyecto que une deporte y solidaridad. Es una travesía en el cual participan equipos de 4 personas con el objetivo de caminar 100, 50 o incluso 10 kilómetros para recaudar fondos para ayuda social. Es la vía verda de que une Olot-Girona-Sant Feliu de Guíxols. En este caso la recaudación se destinará a pueblos en África donde el cambio climático está afectando muchísimo. Se trata de ayudar a que tengan una vida más cómoda, sobre todo acercarles el agua potable. Une dos de los valores importantes en mi vida como son deporte y solidaridad y cuando me llamaron no dudé en aceptar ser su embajadora.

Deportivamente es un reto duro. ¿Todo se puede conseguir?

Sin duda. La gente se asusta cuando ven 100 km pero es en equipos de 4 personas, son 30 horas para poder conseguirlo, se puede hacer caminando. Es más poner un objetivo retador, ambicioso, pero al final lo pueden hacer todos.

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