Brasil elimina cruelmente a Argentina y se mete en su final

Brasil decidió con dos jugadas de precisión cuando mejor estaba jugando la Albiceleste

Leo Messi mandó un balón a la madera y mereció mejor suerte en un superclásico de alto voltaje

Leo Messi cayó en las semis, en su mejor partido de la Copa América
Leo Messi cayó en las semis, en su mejor partido de la Copa América | sport

Argentina creció, jugó de acuerdo a su tradición y rindió para recolectar algo más en unas semifinales, en que salió condenada 2-0 por un Brasil, con menos juego pero con más gol. Cuando se tenía que decidir, la Canarinha lo hizo enmudeciendo el talento de un incansable Leo Messi que se reveló ante las dificultades.

Brasil

2-0

Argentina

Brasil

Alisson; Alves, Thiago Silva, Marquinhos (Miranda, 62') , Alex Sandro; Casemiro, Arthur, Coutinho; Gabriel Jesus (Allan, 81'), Everton (Willian, 45')y Roberto Firmino

Argentina

Armani, Foyth, Pezzella, Otamendi, Tagliafico (Dybala 85'), De Paul (Lo Celso, 66') Paredes, Acuña (Di Maria, 58'), Lautaro Martínez, Messi y Agüero

Goles

1-0 Gabriel Jesus (18'), 2-0 Roberto Firmino (70')

Árbitro

Roddy Zambrano (Ecuador). TA: Tagliafico (8'), Acuña (39'), Dani Alves (39'), Foyth (56')Lautaro Martínez (58'), técnico Scaloni (74'), Allan (81')

Incidencias

Primer encuentro de semifinales de la Copa América 2019 disputado en el estadio del Mineirao, en Belo Horizonte.

El mejor de todos los tiempos estuvo a la altura, pero sigue con su gafe albiceleste que tiende al infinito. Esta vez, nadie de los suyos le puede reprochar nada, porque dio la cara haciendo jugar a su selección en el partido en que lo tenía que hacer. El problema es que colectivamente esta Argentina no le llega a su 10. 

El Mineirao rugía, como ningún otro estadio lo había hecho anteriormente en esta Copa América, pero quien tiene al mejor de todos los tiempos no se intimida, ni se arruga. De salida, los de Scaloni, desacomplejados, mordieron con una presión alta con la que anestesiaron el ímpetu de los locales.

En fase de observación, ambos se tantearon, bien armados atrás, sin correr riesgos, y retándose en el control de un balón que brincaba aleatoriamente en una concatenación de imprecisiones fruto de la tensión. El tacticismo imperaba.

Paredes avisó con una bomba que se enroscó y que salió por encima del travesaño de Alisson (min. 11). Se habían abierto las hostilidades. Y ahora el turno era para Brasil. 

Dani Alves haciendo de Dani Alves fue rompiendo líneas de presión, sirvió a la derecha donde Roberto Firmino, con criterio, se sacó un certero centro que Gabriel Jesus, más solo que la una, finalizó exitosamente. La primera que tuvo la Canarinha la metió, en una acción en que quedaron retratados los dos laterales argentinos Tagliafico y Foyth, que llevaban unos minutos muy aciagos 

Con el 1-0 empezaba un nuevo superclásico. Brasil, que no había encontrado la brújula de Arthur, dio un paso atrás, para intentar explotar los espacios para las contras. Y Argentina aceptó el reto de ir a por el empate.

El planteamiento ramplón de Tite activó a Messi, que ofreció sus mejores minutos. La Albiceleste casi empata, en una falta servida por el guante de Leo que el Kun peinó al larguero. Argentina estaba viva a través de la conexión entre el barcelonista y el citizien.

Brasil enlazó algún contragolpe, con un Coutinho que respiró mejor con espacios, pero, en el último tercio del primer tiempo, quien llevó la voz cantante fue Leo Messi, que se retiró al vestuario tras mantener un largo diálogo con el colegiado Roddy Zambrano. Argentina tenía hambre de empate

EL SHOW DE BOLSONARO

Los protagonistas se retiraron. Lo que se vio en el descanso fue denigrante, con el ultraderechista Jair Bolsonaro dando una semivuelta olímpica y alardeando una bandera brasileña que le lanzaron desde la grada. La performance. Y la Conmebol, organizadora del torneo, mirando hacia otra parte. 

El intento de politización recordó tiempos pasados, muy oscuros y de infausto recuerdo en el continenteBolsonaro se retiró entre aplausos de los suyos, que lo vitorearon con el apelativo “mito”, y también entre abucheos notables. Un espectáculo absolutamente innecesario y demencial de un político que lleva a la deriva Brasil y que ensució el superclásico

ARGENTINA MANDÓ PERO CAYÓ

El fútbol volvió. Y Argentina salió a comerse a un Brasil, que intentó reforzar la media con la entrada de Willian por un Everton, que, en esta ocasión, no estuvo a la altura. 

La Albiceleste coqueteó con el empate, primero con un zambombazo De Paul, tras una asistencia de Leo y, después, con un remate al palo del blaugrana. Allí estuvo el partido. La fortuna le dio las espaldas al 10

Scaloni olió a sangre y metió a Di Maria primero y a Lo Celso después. Aunque Coutinho pudo sentenciar tras una jugada de Gabriel Jesus, el partido era de Leo, que engrandeció a su selección y que la tuvo, otra vez, en una falta que Alisson sacó de la escuadra. 

Brasil estaba en cortocircuito, mirando al reloj y casi renunciando a jugar… hasta que apareció Gabriel Jesus (¡qué partidazo hizo!) en una inmensa contra que dejó el gol servido a Roberto Firmino. 2-0 en el minuto 70 y el partido estaba liquidado.

Los 20 minutos restantes fueron un epílogo de crueldad para Leo y para Argentina ante una torcida que celebró más la eliminación del eterno rival que la clasificación de la Canarinha para la final del torneo continental, donde se medirá a Chile o Perú, en Maracaná.

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