Zidane, en manos de los jugadores

El francés siempre ha dado la cara y se la ha roto por defender a cada jugador siendo fiel a su vestuario

Pero los jugadores le están fallando en este arranque de temporada y pueden acabar con él si el club lo hecha

Zidane: Me veo capaz de sacar esto adelante | Perform

Alejandro Alcázar

Las dos derrotas ante el Cádiz y el Shakhtar han provocado un terremoto en el Real Madrid y en su entorno. Una crisis que se veía venir en este arranque de temporada, en el que había empatado en Anoeta (0-0) y ganado con sufrimiento al Betis (2-3), Valladolid (0-1) y Levante (0-2). La falta de pegada ha condicionado la confianza de un equipo que tuvo momentos brillantes de juego pero que acabó pagándolo ante el Cádiz y el Shakhtar con una apatía de los jugadores impropia en un equipo como el Real Madrid. 

A pesar de la deserción en sus funciones sobre el campo, Zidane no ha dejado de dar la cara hasta rompérsela por defender a cada jugador, siendo fiel a su vestuario. Ha seguido mirando a los ojos a cada uno para decirle lo que quiere de él y a los que ya no están, para invitarlos a irse. Ha sacado máximo rendimiento de cada uno de ellos sea titular o suplente desde que es entrenador de los blancos, pero esa complicidad parece haber desaparecido, no se sabe si roto, en los dos últimos partidos. 

NO ES LA PRIMERA CRISIS QUE SALVA EL FRANCÉS 

La política del francés siempre ha sido rotar permanentemente para mantener activos a todos, a riesgo de fracasos como ante el Cádiz y el Shakhtar. Ha superado crisis difíciles como la del año pasado antes de la pandemia tras perder con la Real Sociedad (Copa), Levante y Betis (que le dejaron sin liderato) seguido de la derrota en casa ante el City en la ida de Champions. Siempre sacó adelante esos momentos difíciles y ahora afronta uno más, pero se cuestionas sus decisiones. 

  

Los jugadores son los que hacen buena o mala cada decisión del entrenador, pero no sólo en el Real Madrid, en todos los equipos. A Zidane le falla el equipo en este arranque de temporada y se le acusa de que sus elecciones no son las correctas cuando está siguiendo la línea (extraña) de siempre. Pero ahora no funciona. Pese a todo, asume todas las culpas para proteger a cada jugador que han sido criticados sin excepción por sus malas actuaciones y que ha provocado un debate en el madridismo de si el problema está en Zidane o en los jugadores. El entrenador es siempre el eslabón más débil, y las decisiones (extrañas) de Zidane suenan más gruesas después de cinco años tomándolas, lo evidente es que el futuro del francés pasa por las botas y la actitud de los jugadores. 

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