La Juventus asalta el Olímpico de Roma y se proclama campeón de invierno

Cristiano y Demiral le dieron la victoria a la Juve

Cristiano y Demiral le dieron la victoria a la Juve / AFP

Sergi Montes

La Juventus asaltó el Olímpico de Roma para sobrepasar al Inter en la tabla y proclamarse campeón de invierno en la Serie A. Un inicio contundente y punitivo para los giallorossi, con dos goles en 10 minutos, encarriló el triunfo bianconero en uno de los clásicos del calcio. Cristiano Ronaldo volvió a mojar, de penalti. El conjunto romano, que no había hincado la rodilla como local ante la Juve desde 2014, mejoró en la segunda mitad pero se quedó a las puertas del empate, encadenando por primera vez este curso dos derrotas seguidas. Ambas, ante equipos turineses y rompiendo una racha de cinco jornadas invicto que le deja empatado a puntos con el Atalanta en la cuarta posición.

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Serie A

1
2
Alineaciones
Roma
Pau López; Florenzi, Mancini, Smalling, Kolarov; Diawara, Veretout (Cristante, 66'); Zaniolo (Cengiz Ünder, 36'), Pellegrini, Perotti (Kalinic, 82'); y Dzeko.
Juventus
Szczesny; Cuadrado, Demiral (De Ligt, 19'), Bonucci, Alex Sandro; Rabiot, Pjanic, Matuidi, Ramsey (Danilo, 69'); Dybala (Higuaín, 69') y Cristiano Ronaldo.

Midió mal Smalling un centro lateral y Demiral, en un remate poco ortodoxo, sedó al Olímpico bien pronto. Sin tiempo para digerirlo, para la ‘Loba’ la cosa se pondría más fea si cabe poco después. Pau López ponía la primera piedra del grave error que supondría el 0-2 al jugar en corto un balón para Veretout en la frontal. El francés controló como si nadie le fuera a encimar y no vio venir a Dybala por la espalda, que le arrebató el cuero y se interpuso para provocar un penalti tan infantil como necesario y claro. La Roma trató de responder y lo hizo, pero la mala fortuna en el remate de Pellegrini, a puerta vacía pero con Rabiot haciendo la estatua para tapar in extremis un 1-2 cantado, jugó en su contra.

De Ligt, a escena

Sin estridencias ni una sobredosis de agresividad, lo cierto es que el duelo fue de lo más accidentado. Demiral se lesionó solito al caer mal en un salto y dejó paso a De Ligt. Zaniolo, el más peligroso de la Roma, también cogió el camino a vestuarios antes de tiempo y entre lágrimas por un choque con el ex del Ajax. Enrarecido el ambiente, la Juventus hizo lo que mejor sabe hacer, y a la contra se relamía. Pau López, manopla dura abajo, evitó el incendio del campo romanista a tiro fugaz de Cristiano.

Aculada, la Vecchia Signora regaló la posesión, el balón y el esfuerzo de idear fútbol a los de Paulo Fonseca. La contundencia de la defensa juventina dejaba a los capitalinos sin poder deshojar la margarita. En esta tesitura se mueve como pez en el agua una Juventus que sabe latín cuando va por delante.

Esfuerzo insuficiente

Los giallorossi no obstante, empezaron a halla leves fisuras en el muro. Veretout, aciago día, y Dzeko, que envió el balón a la madera, amenazaron con infiltrarse por ellas. Pero fue un penalti accidental de Alex Sandro el detonante del cambio de guión en el partido. Perotti ni dudó ni se equivocó, haciendo rugir de nuevo al Olímpico. El 1-2 parecía soliviantar a los romanos, y Sarri le vio las orejas al lobo. Metió a Higuaín, que en la primera bola que tocó la envió a la red, aunque en fuera de juego. A renglón seguido, Kolarov cabeceó manso un centro a pedir de boca. Fue la última con cara y ojos de una Roma obnubilada en la frontal. La Juve, lo de siempre. Un día más en el ufficio.