Sabado de gloria para el Barça en Zaragoza

Lluís Payarols

El once inicial de Guardiola invitaba a dudar. Tenía que haber rotaciones pero pocos podían imaginar que Xavi e Iniesta empezarían juntos en el banquillo. Y con ellos, Sergio Busquets. La llave de la máquina se la repartían Keita, Thiago y Cesc. Enfrente, un Zaragoza con el agua al cuello pero flotando gracias a los últimos resultados. Ilusión unida a presión, una combinación para plantar cara al Barça, con Aranda y Micael como referencias ofensivas.

FICHA TÉCNICA

Liga BBVA

Real Zaragoza

1-4

FC Barcelona

Real Zaragoza

Roberto; Álvarez, Da Silva, Paredes, Abraham; Pinter, Zuculini, Lafita, Obradovic (Lanzaro, min. 65); Micael (Juan Carlos, min. 82) y Aranda (Helder Postiga, min. 65).

FC Barcelona

Víctor Valdés; Dani Alves (Montoya, min. 68), Puyol, Mascherano, Adriano; Keita (Sergio Busquets, min. 55), Thiago, Cesc (Xavi, min. 89); Messi, Alexis y Pedro.

Árbitro

Turienzo Álvarez (castellano-leonés). Mostró tarjetas amarillas a los zaragocistas Zuculini, Abraham (2, min. 44), Micael y Lanzaro y a los barcelonistas Víctor Valdés, Keita, Thiago, Cesc y Adriano. Expulsó al entrenador del Zaragoza, Manolo Jiménez, en el minuto 46.

Goles

1-0, min. 30. Aranda, ligeramente adelantado a Alves, se interna y conecta un disparo que Valdés rechaza, pero el balón impacta en el zaragocista y se cuela en la portería. 1-1, min. 36. Córner a la izquierda de Roberto, el meta despeja mal y Puyol, con la izquierda, le bate por raso. 1-2, min. 39. Contraataque con pase de Alexis a Messi, quien recorta a Da Silva y bate con la zurda a Roberto. 1-3, min. 85. Penalti indiscutible de Paredes a Alexis. Messi, por alto, fusila a Roberto. 1-4, min. 92. Nuevo ataque del Barça y pase de Messi a Pedro, quien fusila al meta zaragocista.

Incidencias

34.000 espectadores en La Romareda

Tras un primer detalle del Barça con un servicio de tacón de Cesc a Alexis sin final feliz, el Zaragoza empezó a apretar. La primera oportunidad blanquilla fue desbaratada por Puyol, más rápido que Aranda tras un centro de Obradovic. A los de Guardiola les costaba controlar el balón y su rival tiraba de garra, simbolizada por el bravo Lafita. El mismo que provocó el penalti cometido por Víctor Valdés y que Turienzo, el mismo árbitro que no vio las manos de Raúl Rodríguez en el campo del Espanyol en enero, esta vez sí que apreció.

APARECIÓ 'SAN VALDÉS'

Aranda posó el balón a once metros de la meta, desafió a Valdés y el portero respondió con un genial rechace. Adivinó la intención del atacante zaragocista y devolvió la tranquilidad. Una tranquilidad que duró poco. Solo 7 minutos cuando Aranda, por poco en posición antirreglamentaria -que no vio el asistente de Turienzo-, se marchó por la banda derecha y se encontró a Valdés, quien tuvo la mala suerte de que su rechace se estrellara en el mismo ariete.

El Barça no estaba cómodo sobre el maltrecho césped de La Romareda, con florecillas incluidas. pero tocaba arremangarse y Cesc dispuso de la primera ocasión clara, encontrando a Roberto. Poco después, el meta falló en un despeje y Carles Puyol, más oportuno que nunca, le sorprendió por bajo. El capitán lograba el empate y devolvía la calma.

Pero el Barça no se conformó y después de que Alves pusiera la otra mejilla para despejar un chut de Lafita, el contraataque blaugrana fue letal. Alexis, firmando uno de sus mejores partidos desde que llegó al Barça pese a no marcar, encontró a Messi, éste desafió y 'mató' a Da Silva y perforó la meta de Roberto. Vuelta a la tortilla en solo tres minutos.

Antes del descanso, el Zaragoza sufrió otro golpe. Abraham Minero, que había visto una amarilla por aplaudir una decisión de Turienzo, cometió una falta sobre Alexis que le costó la segunda. Los aragoneses se quedaban con diez jugadores, con toda la segunda parte por delante y por detrás en el marcador. El Barça tenía que controlar la situación, sabiendo la importancia de los puntos en su codo a codo con el Real Madrid.

SUFRIMIENTO INICIAL

Pero el Zaragoza apeló a la casta en los primeros minutos de la segunda parte. Después de que Turienzo echara del banquillo a Manolo Jiménez, Obradovic -en fuera de juego- remató alto en la primera gran ocasión blanquilla. La Romareda se acordó del árbitro protestando unas manos de Keita en el área, sin apreciar que Lafita estaba cometiendo falta sobre el de Mali.

Y es que el de Barakaldo adscrito al comité castellano-leonés no gustó a nadie. No vio un control con la mano de Pedro, como tampoco un empujón del lateral Alvarez al blaugrana Thiago -con placaje posterior- en el área zaragocista. A todo esto, los minutos pasaban y al Barça le costaba sentenciar el partido. El 1-2 era un resultado peligroso, viendo que el Zaragoza ni se acordaba de que jugaba con 10. Roberto respondía a ocasiones como la de Alexis, minutos después de que Sergio Busquets diera descanso a Keita.

El Barça seguía a la carga, a la vez que el Zaragoza iba perdiendo gas por momentos. Lanzaro y Helder Postiga debían refrescar a los de Manolo Jiménez, pero sin éxito. Mientras, llegaban malas noticias al banquillo del Barça. Dani Alves pedía el cambio y Montoya salía raudo. Otro problema para la defensa después de la baja ya conocida de Piqué. Sobre todo, pensando en lo cargado del calendario que queda para acabar esta temporada.

Messi, como de costumbre perseguido por sus marcadores hasta la ducha, buscaba alguna de sus genialidades, como un pase a Adriano que el brasileño desperdició por falta de decisión. Hasta que a cinco minutos de los 90 reglamentarios, Alexis recibió un balón en el área y Paredes cometió un penalti de alevín. Leo posó el balón y marcó el gol de la calma total.

El Barça corroboraba un triunfo que certificó Pedro Rodríguez en tiempo añadido. Si alguien necesitaba el gol, ese era el canario y Messi se lo dio en bandeja de plata y con celofán. Punto final a un partido más complicado de lo que dice el marcador, ante un Zaragoza que deberá buscar otros salvavidas en los próximos partidos pero que si echa la casta que echó este sábado, puede tener la salvación en sus manos. Tres puntos para acercarse -al menos hasta este domingo- al Real Madrid y un mensaje claro hacia Chamartín: este Barça no se rinde.

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