Roger Peña: "En el Barça se ha perdido un poco el `guardiolismo"

Roger Peña ha dado sus primeros pasos en el mundo de la novela con `El secret de munic¿
Roger Peña ha dado sus primeros pasos en el mundo de la novela con ‘El secret de munic’ | Joan Monfort

En wikipedia pone que eres director, adaptador, traductor, actor de doblaje, traductor teatral, autor teatral, director teatral y escritor… No está mal.

Àngels Fabregues

Yo quería ser futbolista, pero no pudo ser… (risas) Hago todo lo que puedo. Soy un ‘tastaolletes’ y me gusta el mundo del arte en general así que no me limito.

Y ahora has escrito tu primera novela, ‘El secret de Munic’ (El secreto de Munic). ¿Cuál es el argumento?

Es la vida de un periodista deportivo destacado que sigue los partidos del Barça de baloncesto y de fútbol, tertuliano, que escribe biografías de futbolistas… Este personaje confiesa su vida a su hijo y esa confesión es la novela en sí, donde se recorre la historia de Barcelona desde los años sesenta, la transformación de la Barcelona olímpica,  hay espionaje, erotismo… Es un periodista deportivo al que se le presenta una chica que conoció hace tiempo pidiendo socorro por un asunto complicado, el periodista se la beneficia y con ello se carga su vida familiar y entra en un espiral de confusiones y violencia terrible. Es un buen hombre que se deja conducir por los peores enemigos de viaje y que acaba convirtiéndose en el mismo monstruo que él quiere evitar.

Y tiras mucho del Barça...

Todo el mundo que sea seguidor del Barça desde los años noventa verá reflejados partidos reales y situaciones por las que ha pasado el equipo de verdad.

¿Te has inspirado en algún periodista concreto?

No. Hay muchos detalles autobiográficos en la novela. Cosas que yo viví, como el paso de la Barcelona más canalla de los años ochenta y principios de los noventa y su transformación en una Barcelona de diseño. La desaparición de bares y antros muy perversos pero fantásticos, sitios donde yo hice de noctámbulo como un loco… lo cierto es que Barcelona ganó mucho y perdió mucho con las olimpiadas.

¿Ser de familia artística te hizo vivir la Barcelona canalla?

No creo. Cuando salía por la noche había de todo, no solo gente de la farándula. Mi padre incluso salía y se encontraba con Kocsis, Kubala, Czibor saliendo del bar Oro del Rhin a cuatro patas a las 4 de la madrugada el día antes de un partido...

¡Vaya con tu padre!

Yo he sido un noctámbulo aprendiz, mi padre era profesional (risas).

¿Podrías hacer una obra inspirada en el típico tribunero?

¡Claro! El tribunero tiene muchas posibilidades. Yo lo he sido, pero del Camp Nou. El auténtico es el que viaja por todos los campos y le sigue a todos los partidos. Es la manera de salir de su ámbito. O sea que es fútbol y locura. 

Vida condicionada por el Barça.

Conozco a gente que le condiciona mucho. A mí cuando tenemos malos partidos me queda muy mal cuerpo. No me condiciona a un nivel vital, pero sí que me amarga el día o me lo alegra.

¿Te gusta la puesta en escena actual del Barça?

Luis Enrique ha dado una punta más a los conceptos apuntados de la era Cruyff, Guardiola, Tito… pero echo de menos aquellas alineaciones con ocho o nueve jugadores de la casa. Creo que se ha perdido un poco el ‘guardiolismo’ donde había diez u once canteranos. 

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