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Paul Pogba vale 260 millones

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Paul Pogba | sport

El fichaje del centrocampista francés Paul Pogba significará una auténtica pesadilla para cualquier tesorero.

Francesc J. Gimeno

Para convencer al jugador y a la Juventus se necesitará mucho poder de persuasión y, sobre todo, mucho dinero, tal y como han comprobado los dirigentes barcelonistas durante las conversaciones que han mantenido hasta ahora con el representante del galo, Mino Raiola, y con los líderes de la ‘Vecchia Signora’.

A día de hoy la operación está tan lejos de los parámetros que maneja el club blaugrana que se ha convertido en una quimera. El propio Raiola descartó ayer al Barça como próximo destino de Pogba.

En declaraciones a la Rai, el representante del francés fue taxativo al afirmar que “al Barcelona si tengo que decir la verdad, no, porque ya habíamos hablado con ellos y existía la imposibilidad de comprarlo”.

La explicación es sencilla. Darse el capricho de ver a Pogba vestido con la camiseta blaugrana –igual que con cualquier otra- tiene un coste estimado de 260 millones de euros.

Una espectacular inversión que ha hecho desistir a varios de los clubs que llevan tiempo persiguiendo al espigado centrocampista. El Barça sabe que la Juve no está dispuesta a desprenderse de su gran figura si la oferta no llega a los cien millones de euros.

También tiene muy presente lo que exige Raiola para dar el ‘sí, quiero’: pide un contrato largo (de hasta seis temporadas) a razón de 25 millones de euros brutos anuales. Es decir, el coste salarial total del francés ascendería a 150 millones. A esa cifra, además, hay que sumarles otros diez millones de euros que el representante del jugador exige como comisión. Es decir, entre los honorarios profesionales de Raiola, la ficha del futbolista y el coste del fichaje, el Barça debería hacer frente a una operación de 260 millones de euros. Inasumible en estos momentos.

Otros frentes
Se trata de unas condiciones que han frenado en seco las negociaciones. El Barça ha preferido centrarse en otras cuestiones. En estos momentos está enfrascado en aclarar el futuro de Messi y en asegurarse la renovación de Neymar, además de trabajar en reforzar al equipo de cara al próximo mercado de invierno incorporando a un delantero de perfil muy concreto (veterano, dispuesto a asumir la suplencia y, sobre todo, barato). Pogba ha dejado de ser una prioridad y ha pasado a quedar descartado.

El Barça tendrá dinero para fichar el próximo verano, pero incorporar a Pogba tal y como la operación está planteada no entra en los esquemas de la directiva blaugrana. La operación resulta desorbitada a nivel financiero. Por ese motivo las conversaciones están estancadas.

Con estos parámetros Pogba se convertiría en el fichaje más caro de la historia, igualando el récord que obra en poder del Real Madrid desde que invirtió 101 millones de euros en la contratación del galés Gareth Bale. 

Raiola pretende convertir el traspaso de Pogba en una subasta, para sacar más tajada, pero el Barça le ha dejado claro que no entrará en ese juego. Es el mismo problema con el que se ha encontrado el Manchester City, que también estuvo en la carrera para hacerse con los servicios del internacional francés hasta que optó por arrojar la toalla, asustado por las espectaculares cifras que se estaban barajando.

Parece que el París Saint-Germain es el único que está dispuesto a hacer frente a semejante operación.

La presencia en las negociaciones de un personaje tan difícil de encasillar como Raiola tampoco ha ayudado precisamente. No es fácil negociar con el representante italiano, que además ha puesto sobre la mesa la obligación de incluir un oneroso diez por ciento de comisión a la hora de dar su aprobación a cualquier oferta.

La Juve sabe que tiene un diamante en sus manos y no está dispuesto a rebajar sus expectativas económicas. La directiva blaugrana está condicionada por los estatutos del club, que le impiden endeudarse demasiado, y también por la masa salarial, que necesita ser aligerada.

Esperanza
El Barça llevaba más de un año soñando con la adquisición del centrocampista francés. La llegada de Ariedo Braida a la comisión técnica del club abrió una puerta a la esperanza, ya que el italiano siempre insistió en que se trataba de una fichaje factible y en el Camp Nou se esperaba aprovechar sus excelentes contactos con los dirigentes de la Juventus.

La realidad ha sido muy diferente. De los 60 millones de euros en los que el club italiano tasó inicialmente al jugador se ha llegado a los 100 millones que exige en estos momentos. El Barça no ha conseguido rebajar esas cantidades, todo lo contrario.

El gran rendimiento del francés en el pasado curso sólo hizo que aumentar la competencia y el precio del traspaso. Pese a que esta temporada su fútbol no ha estado a la altura de las expectativas, los dirigentes de la Juventus siguen empeñados en hacerse de oro con la venta del francés. Su precio no se toca.

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