La joya silenciosa de Xerém

Marlon Santos, junto a su ídolo y su espejo, Thiago Silva
Marlon Santos, junto a su ídolo y su espejo, Thiago Silva | sport

Marlon Santos se le tiene en su país por una joya de Xerém, la escuela de fútbol del Fluminense. Una referencia en Brasil que tiene su propio sello (“futebol bonito e envolvente”) y muy buena prensa. En las inferiores ya destacaba por sus condiciones; un perfil que casa con la tradición de centrales de Brasil. Un tipo de defensa sólido, con buena salida de balón, y discreto. Un central que en Brasil definen como “elegante y clásico”. De esos –sostienen– que “no necesitan chillar, que no destacan a primera vista”, pero que toman buenas decisiones. De ahí que no haya sorprendido su irrupción en el primer equipo. Comparado con compatriotas suyos como Thiago Silva y Juan, ha sido internacional con las selecciones sub-20 y sub-23 de su país. Pero también sabe lo que es jugar con regularidad en el primer equipo del Fluminense, a pesar de que en su última temporada viviera una situación de ostracismo desde el mes de enero. 

Su incorporación (en principio para el Barça B) fue vista con escepticismo entre la afición europea. En primer lugar, porque sorprende que un futbolista con este supuesto potencial salga cedido y con una opción de compra tan asequible (cerca cinco millones). Y en segundo, porque las últimas experiencias con el mercado brasileño generan muchas dudas. Pero el caso de Marlon Santos no es nuevo en el fútbol brasileño y subraya un nuevo contexto de mercado. Un escenario distinto ligado a la grave crisis económica que viven los clubs. De ahí que accedan a traspasos más asequibles (Marquinhos fue otro caso muy parecido) con futbolistas cada vez más jóvenes. En el caso de Marlon, dejó de tener minutos cuando el Fluminense tuvo constancia de que había clubs europeos detrás de él. A partir de ahí apostaron por una pareja de centrales más veterana, uno de ellos –ironías del destino– el exazulgrana Henrique. Marlon conoce el interés azulgrana desde de diciembre y es entonces cuando apuesta por el Barça. Y lo hace para jugar en el filial –con la promesa de hacer la pretemporada con el primer equipo– y pese a tener una propuesta del Villarreal. La salida de Vermaelen le acerca ahora al sueño del primer equipo. 

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