Jordi Alba, protagonista en los goles de la final

El lateral izquierdo fue clave en los dos tantos de Griezmann en la final ante el Athletic

En el primer gol del Athletic, también fue protagonista al cogerle la espalda De Marcos

Jordi Alba, durante la final
Jordi Alba, durante la final | AFP

Si decimos que Jordi Alba es uno de los mejores laterales izquierdo del mundo atacando es tan verdad como que defensivamente sufre muchísimo. Eso se pudo ver a la perfección en la final de la Supercopa de España ante el Athletic. El partido del defensa azulgrana era el reflejo del marcador que se veía en el Estadio de la Cartuja al finalizar los 90 minutos antes de la prórroga. Empate. A aciertos y a errores. Dos a dos al final de los primeros 90 minutos para Jordi Alba.

La jugada en que lo hizo bien es una habitual en él. Marca de la casa. El lateral llegó con profundidad por la banda izquierda y le puso un balón perfecto a Leo Messi para que este, en carrera, pudiera fusilar a Unai Simón. Hasta tres defensas del conjunto de Marcelino se lanzaron al suelo para evitar el disparo del argentino. Y lo consiguieron. Eso sí, el Barça tuvo suerte porque el rechace cayó a los pies de Antoine Griezmann, que con un disparo raso superaba a Simón. Lo celebraron los jugadores del Barça. Uno de los que más, Jordi Alba. El lateral veía como le volvía a salir una de sus jugadas favoritas. Recibir en izquierda, asistir a Messi y gol. Como tantas y tantas veces la han hecho. Y aún les sale. 

Poco le duró la alegría a Jordi Alba. Y es que justo en la jugada siguiente, el Athletic lo empató. Y sí, Alba salió en la fotografía. Igual que en la jugada anterior. Pero ahora no era positivo salir en ella. Iñaki Williams ponía un gran balón que cogía despistado a Jordi Alba y eso lo aprovechaba De Marcos, que llegaba desde atrás y sin oposición superaba a un Ter Stegen totalmente vendido.

Pero si una cosa es Jordi Alba es insistente. Siempre sube por la banda y lo intenta. Y eso tiene premio. Y así fue. Suya fue la asistencia también del segundo gol de Griezmann. El lateral recibía el pase de Dembélé, levantaba la cabeza y veía al francés, al que le regalaba un balón que solo tenía que ser empujado al fondo de la red. Y allí fue. Y cuando parecía todo terminado, gol de Villalibre, que estaba habilitado por Jordi Alba. Y es que así es él. Para bien y para mal. Es determinante. Y el Barça no tiene sustituto para él ni nadie que le haga competencia. Desde hace años. Por algo será. 

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