Guardiola, obsesionado con Messi

Messi, junto a Guardiola, durante su etapa azulgrana
Messi, junto a Guardiola, durante su etapa azulgrana | www.fcbarcelona.cat

Albert Masnou

Pep Guardiola no tiene sótano en Múnich. Allí hace vida en el despacho en la Ciudad Deportiva de Sabaner Strasse. En ese recinto es donde entrena a su equipo y es en su despacho donde analiza a los rivales, se pone el DVD de sus partidos, busca cómo ganar los partidos y, en definitiva y según sus propias palabras en el Parlament de Catalunya en 2011, donde su trabajo como entrenador adquiere un mayor sentido. Ya de naturaleza inquieto, Guardiola está especialmente agitado esta temporada por culpa de las lesiones, un sentimiento que se ha acrecentado en los últimos días tras las bajas de Robben Lewandowski. Guardiola lamenta todas las ausencias (Alaba Badstuber se suman a las anteriormente citadas) y el poco ritmo de otros jugadores que acaban de superar una lesión (Javi Martínez y Ribéry). También las pocas rotaciones que ha podido efectuar durante el curso, en el que ha ganado la Bundesliga pero no la Copa. Entiende que esa circunstancia le hace llegar en inferioridad de condiciones a las semifinales de la Champions. Será la primera vez que juegue en el Camp Nou como visitante y le hubiera gustado hacerlo en disposición de llevarse la victoria. Ahora, pesimista por naturaleza, no lo cree así. Pero Pep es mucho Pep y seguro que se inventa algo porque conoce como nadie las virtudes y los defectos de los futbolistas azulgranas. Con él se hicieron grandes y ahora le llega el momento de cortarles las alas. Pep lamenta no tener la fórmula mágica pero eso, en todo caso, se verá a partir del miércoles.

¿CÓMO PARARLE? ¿CÓMO REDUCIR SU ESPACIO? ¿CÓMO DESCONECTARLE?

Hay tres aspectos que le preocupan a la hora de preparar el partido y uno que le obsesiona: Sus gestos sentado en su butaca del Camp Nou viendo como Leo Messi sorteaba rivales ante el Manchester City son una nueva demostración de la admiración que siempre tuvo Guardiola por el argentino. Desde hace algunos días es su quebradero de cabeza. ¿Cómo pararle?, ¿cómo reducir su espacio?, ¿cómo desconectarle? Son preguntas que antes Pep formulaba en el terreno de juego a los entrenadores rivales y que el miércoles deberá responder él. Ante la idea de medirse a Messi, Guardiola llora más que nunca la baja de David Alaba. El lateral sufrió a inicios de abril una rotura en el ligamento interno de la rodilla, lesión que padeció en noviembre en la otra rodilla y que le tuvo tres meses KO. Alaba era el ideal para intentar frenar al argentino por su físico portentoso, por su capacidad privilegiada tanto de resistencia como de reacción y velocidad. Ahora deberá recurrir a Bernat, cuyas características son diferentes. Conoce algo a Messi –se ha enfrentado dos veces con él (una derrota y un empate)–, pero las ayudas de Lahm Boateng serán claves.

A la obsesión por Messi y a la preocupación defensiva por cómo frenarle, se suman la preocupaciones que tiene también Guardiola en ataque. Lewandowski llega maltrecho y se verá en qué condiciones pueda jugar, pero a Guardiola no le inquieta porque tiene variantes (Muller Goetze). Le inquieta, eso sí, la ausencia de Robben porque antes de lesionarse hace cinco semanas estaba en un momento esplendoroso y sobre todo porque es el único jugador de la plantilla que le garantiza el uno contra uno, tiene capacidad de desborde para romper la defensa azulgrana y le hubiera podido indicar los puntos débiles de Alba. Guardiola, al mismo tiempo, hace hincapié a sus jugadores en tener la posesión de la pelota. El objetivo es discutirle la posesión al Barça aunque la experiencia le demuestra que no es clave para derrotarle. Lo demostró Heynckes la temporada 2013-14 cuando eliminó al Barça por 7-0. Entonces no la tuvo (37% en el Allianz y un 43% en el Camp Nou). Barça y Bayern hoy en día son dos equipos idénticos en el tema de la posesión. Son los dos mejores de la Champions con los mismos registros (62% de posesión de media y un 91% de efectividad en el pase).

THIAGO, EL FACTOR CLAVE

Analizando los equipos, Guardiola ve un nuevo handicap para esta eliminatoria. Su mejor jugador en estos momentos es Thiago, que llega fresco y con un hambre voraz tras pasarse todo el curso en la enfermería. El ex azulgrana fue clave en la eliminatoria contra el Oporto y espera serlo también en su retorno al Camp Nou. Para Pep, el mejor jugador del Barça es Messi. La diferencia entre Thiago y Messi es que uno crea peligro en las inmediaciones del área y el otro, por su posición en el campo, vive demasiado lejos. Un nuevo argumento para pensar en negativo. 

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