Griezmann sigue gafado de cara al gol

Envió un balón al poste en la primera mitad y cruzó otro en la segunda que salió fuera por milímetros

Después de ser suplente ante el Real Madrid, el francés hizo un partido muy notable

Griezmann sigue negado con el gol | MEDIAPRO

Si uno ve y analiza en profundidad el Juve-Barça de esta noche en Turín no logra entender cómo el Barça solamente le endosó dos goles al equipo italiano. Y tampoco, dentro de ese fútbol de autoridad y absoluto dominio azulgrana, cómo es posible que Antoine Griezmann esté tan gafado de cara al gol.

El francés, aunque no se lo crean, solo ha marcado un gol en los últimos dieciocho partidos que ha jugado con la camiseta del Barça. Y sin una sola asistencia. Eso, para un goleador como él, para un futbolista fichado para marcar diferencias, no es asumible ni aceptable.

Aún y así, con los números encima de la mesa, también hay que reconocerle el mérito de intentarlo, de poner los cinco sentidos en el terrreno de juego. Ante la Juve, el campeón del mundo tuvo una gran ocasión nada más empezar la contienda.  A los dos minutos cogió un balón que había quedado suelto dentro del área pequeña y, algo escorado a la izquierda, soltó un potente disparo con la pierna izquierda enviando el esférico al poste

Estuvo muy activo en el primer tiempo porque tuvo libertad de movimientos. Cuando atacaba Messi, él aparecía por detrás. Cuando era el argentino quien bajaba a la zona ancha a recoger el esférico, era él quien ocupaba la posición de delantero centro.

Buscó la combinación, la pared, los espacios y ahí logró, a los veintidós minutos, un pase al hueco para Messi que el capitán del Barça remató fuera. Más tarde volvió a habilitar a Alba y pudo haber hecho mucho más con un balón que le llegó a los 35 minutos y con el que no logró conectar. Se quedó bloqueado cuando lo más fácil era disparar.

Esas luces y sombras le acompañaron todo el partido. El dominio del Barça, dueño del balón y de los espacios, le permitió participar en el juego, tanto en corto como en largo. Un sensacional pase de Messi a quince minutos de acabar la contienda, le permitió entrar en el área, perfilarse a su pierna buena y, ante la salida del portero de la Juventus, cruzar un balón que lamió la cepa del poste. Otra magnífica ocasión.

Ya cuando moría el partido y el Barça ganaba 0-2 con autoridad, Koeman le sustituyó por Junior. El técnico holandés le felicitó en la banda. Se lo había merecido.

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