El Camp Nou da otra lección al equipo en un triste final

El Camp Nou da otra lección al equipo en un triste final

La afición volvió a estar al lado de los jugadores a pesar de un cierre de temporada insípido

Desde que el Barça dejó de competir por títulos, se desmoronó el Efecto Xavi

Hace semanas que el Barça pasa balance de la temporada y se imagina la siguiente, esquivando un presente incómodo. Las conclusiones de Xavi llegaron antes porque el equipo dejó de competir por títulos. También las especulaciones (el mercado siempre propone un futuro mejor), porque a todo el mundo se le ha hecho larga, larguísima la temporada. 

FICHA TÉCNICA
LaLiga

FCB

0 ________________ 2

VILL

ALINEACIONES

FC Barcelona

Ter Stegen; Alves (Mingueza, 81'), Araujo, Lenglet, Jordi Alba; Busquets, De Jong, Gavi (Riqui Puig, 71'); Adama (Dembélé, 57'), Aubameyang (Ansu Fati, 57'), Ferran (Memphis, 71').

Villarreal CF

Rulli; Mario Gaspar (Nicolas Jackson, 68'), Albiol, Pau Torres, Pedraza (Ruben Pena, 83'); Moi Gómez (Chukwueze, 83'), Parejo, Capoue, Trigueros (Aurier, 68'); Lo Celso y Paco Alcácer (Pervis Estupiñán, 68').

Goles

0-1 Pedraza M. 40. 0-2 M. Gomez M.54.

Árbitro

José Luis Munuera Montero (Comité Andaluz). TA: Gavi (45'), Parejo (46'), Busquets (59'), Jordi Alba (65').

Incidencias

Partido correspondiente a la jornada 38 de la Liga Santander disputado en el Camp Nou con la presencia de 54.850 espectadores.

Ante el Villarreal se hizo oficial el cierre con una puesta en escena previsible. Un partido triste, una nueva derrota gris. Solo la afición del Barça rompió el protocolo superando las expectativas. No solo acudió más gente de la prevista, también animó con un ímpetu que fue puro contraste con la inercia de los jugadores.

54.850 personas decidieron que valía la pena acudir al Camp Nou para ver a los suyos. A pesar de ser a las 22.00, a pesar de ser un domingo, a pesar de los disgustos que acumula esta temporada. Una lección para el equipo.

El Barça empezó con ganas de cerrar LaLiga con grandeza. No tardó en hacerse con la pelota y meter al Villarreal en su portería. Ferran Torres avisó al Villarreal con un disparo seco y Araujo se fue haciendo grande, gigante, con ese orgullo tan uruguayo que le hace ganar duelos y aficionados. El central se ha convertido en uno de los señalados para liderar el Barça que viene. Se le lo ha ganado por su fútbol pero también por una rebeldía que no se enseña en las escuelas.

Ni siquiera él pudo evitar la desconexión del equipo. Desde que la plantilla dejó de competir por títulos ha perdido energía, ambición y fútbol. Desde que supo que no podía ganar ningún título ha perdido sus mejores hábitos. Los que llegaron con Xavi como la presión colectiva, el dinamismo de los interiores o la contundencia de los delanteros. 

Sí tuvo contundencia el Villarreal en el primer gol de Pedraza con una acción muy rápida tras un paso al espacio de Lo Celso. La acción cogió a la banda derecha del Barça desordenada: ni Adama ni Alves supieron cerrar la jugada.

El Barça encontró en Ferran, su delantero más agresivo. Una volea suya puso en apuros a Rulli. También Adama creó peligro en acciones aisladas casi siempre algo atropelladas. La mayoría acabaron peor de lo que empezaron.

Los errores castigan al Barça

La segunda mitad empezó como la primera. Con el Barça apretando y el Villarreal esperando su oportunidad. Pero hace días que el equipo de Xavi es un conjunto previsible que ha dejado de crecer, más bien todo lo contrario. La baja de Pedri ha sido el detonante de un equipo que no sabe competir si no es por títulos.

Lo aprovechó el Villarreal que, como ocurrió en la primera mitad, fue fulminante en la primera ocasión que tuvo. Esta vez con la complicidad de Adama, que regaló una asistencia a Moi Gómez, que envió el balón a la red.

Reaccionó Xavi con la entrada de Ousmane y Ansu, pero el Barça ya estaba fuera del partido. Desconectado. De vacaciones. La recta final del partido solo sirvió para despedir a algunos futbolistas como Riqui Puig o Mingueza, que podrían salir este verano. Ninguno fue capaz de cambiar una inercia desalentadora que dura semanas.

Incluso el público perdió la paciencia y señaló a algún futbolista como Dembélé, el jugador que mejor explica la temporada del Barça. Una montaña rusa, una promesa sin concretar, expectativa echa pedazos. Todo apunta a que el francés no seguirá la próxima temporada y que se irá como vino: como un misterio sin resolver. La afición lo despidió como al equipo: con indiferencia.

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