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El Barça, a octavos sin despeinarse

El Barça buscaba una victoria que asegurara el pase a los octavos de final. Ahora solo le falta un punto para cazar el primer puesto, que da la posibilidad de jugar la vuelta en casa. Y lo hizo sin dejar con la boca abierta al respetable pero anulando a un Milan prácticamente inofensivo y en horas bajas en todas las competiciones que disputa. Todo ello, después de una previa caliente, cuestionando una vez más el estilo. Carnaza para tertulias pero tema secundario viendo que este equipo sigue carburando y resolviendo. Otra cosa será cuando los marcadores no acompañen, pero ante el Milan los de Martino sumaron tres puntos más que solo parecieron peligrar por un siempre inoportuno autogol.

Lluís Payarols

FICHA TÉCNICA

Champions League

FC Barcelona

3-1

AC Milan

FC Barcelona

Víctor Valdés; Dani Alves, Piqué, Mascherano, Adriano: Sergio Busquets, Xavi (Song, min. 88), Iniesta (Cesc, min. 78); Alexis, Messi y Neymar (Pedro, min. 85).

AC Milan

Abbiati; Abate, Mexès, Zapata, Constant; Montolivo, De Jong, Poli (Birsa, min. 74), Muntari; Kaká (Matri, min. 84) y Robinho (Balotelli, min. 46).

Árbitro

Milorad Mazic (Serbia). Mostró tarjetas amarillas a Alexis, por parte del Barça, y a Abate, Muntari y De Jong, por parte del Milan.

Goles

1-0, min. 30, Messi, de penalti; 2-0, min. 39, Sergio Busquets; 2-1, min. 45, Piqué, en propia puerta. 3-1, min. 83, Messi.

Incidencias

80.517 espectadores en el Camp Nou. Noche agradable. 

El partido comenzó como se preveía. A diferencia de lo que pasó en San Siro, el Milan mandó a paseo la salida explosiva y se centró en cerrarse desde el primer momento. Enfrente, el mejor Barça posible, aunque eso también da para debates. Lo que no podía debatirse es que en la mente de los Xavi, Iniesta, Messi y compañía estaba resolver por la vía rápida.

Pero la realidad era la habitual en estos últimos tiempos. Dominio total, agobio máximo... y pegada mínima. Nada nuevo bajo el sol. Xavi probando fortuna en un libre directo, Messi porfiando por el centro sin romper a los centrales y Neymar dando arte y recibiendo palos. Atrás, todos tranquilos. Al Milan se le esperaba tanto como el tren de la película 'El milagro de P. Tinto'. Al menos, mientras el marcador reflejara el 0-0 inicial.

LA PRIMERA, DE PENALTI

Tampoco Alexis encontraba el camino del gol, aunque estuviera a punto de aprovechar un error de infantil de Abbiati tras una no menos criticable cesión de Mexès. Run run de impaciencia que se rompió en el minuto 29. Agarrón de Abate, caída de Neymar y penalti a favor del Barça. Primera gran oportunidad del Barça y acierto de Messi, fusilando por el centro a Abbiati. Desde los once metros el conjunto del Tata Martino lograba el primer objetivo.

Hasta ese momento, lo más ofensivo que había hecho el Milan fue una 'frivolité' de Mexès con un centro de chilena que Robinho también intentó rematar de chilena... en fuera de juego. El primer remate lombardo a puerta llegó en el minuto 35, por obra y gracia de Montolivo, que ni inquietó a Valdés. Tampoco es que el Barça rematara mucho, para qué nos vamos a engañar. Pero esta vez los barcelonistas estaban inspirados a balón parado. Falta sobre Neymar que saca Xavi Sergio Busquets, flirteando con un fuera de juego de escuadra y cartabón -¡llamen al arquitecto!-, saca la foto a un Abbiati que hizo la estatua. 2-0 sin apenas ocasiones pero triunfo justo por ser el único equipo que lo buscaba.

Lo que no podía esperar el Barça fue que el Milan se metiera en el partido en el último instante de la primera parte. Y encima, con toda la mala suerte del mundo, almacenada por otro futbolista que provoca más debates que Pilar Rahola, Gerard PiquéKaká intentó un centro por la izquierda y el central del Barça, en su intento de despeje, dejó pasmado al pobre Valdés y situó un inquietante 2-1 que invitaba a no dormirse.

LA CARTA BALOTELLI

Massimiliano Allegri se dejó de milongas tras el descanso. El autogol de Piqué había dado alas a los suyos y no dudó en retirar del campo a un Robinho espeso. A escena un Balotelli más mosqueado que un pavo en Navidad por su suplencia -también calentó banquillo en San Siro hace tres semanas- y que debía poner en aprietos a un Barça que acariciaba los octavos pero aún no los agarraba. 

El conjunto blaugrana seguía dominando, pero cada vez con menos frescura. Y Balotelli demostró que salía con ganas inquietando a Valdés en un chut sin ángulo. Poco después, el serbio Mazic anuló justamente un gol de Messi que había rematado de forma inverosímil. La sensación en el Camp Nou era de que había que matar el partido cuanto antes, pero la tónica era la misma. Buena defensa del Milan y poca pegada del Barça.

Un chut lejano de Iniesta que obligó a Abbiati a enviar a córner, seguido de una internada de Balotelli con centro desperdiciado por Kaká era el escaso bagaje ofensivo de esa fase del partido. Unos minutos en los que Alexis vio una tarjeta amarilla que le hará descansar por acumulación en la próxima jornada. Mientras, Neymar lo intentaba de todas las maneras. Primero no llegó a un centro del tocopillano y después se empachó de driblings para marrar ante puerta.

Y LA HORA DE CESC

Después de que Alexis hiciera trabajar de nuevo a Abbiati tras una jugada del 'tridente' blaugrana, Martino se decidió a hacer su primer cambio. Era el minuto 33 de la segunda parte cuando mandó sentarse a Iniesta y dio entrada a Cesc Fàbregas. Otro con hambre y con ganas de asociarse con las estrellas. Messi lo vio perfectamente cuando realizó su enésima penetración por el centro. Tiró una pared maestra con el de Arenys de Mar, el rosarino mostró su sangre fría y batió de nuevo a AbbiatiLeo cerró el partido como lo hacen los mejores. Por algo es el mejor del mundo.

Fue la sentencia. Ni la entrada de Matri cambió nada para un Milan rácano y que solo vivió gracias a un fallo antes del descanso. El Barça sigue sin la frescura que su afición desea, es verdad, pero los resultados le acompañan. El objetivo era ganar para asegurar los octavos de final y se consiguió. A Tata Martino y los suyos les toca seguir trabajando para evitar dudas, aunque el debate siempre seguirá abierto. Es el sino del barcelonismo, por los siglos de los siglos, amén.

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