Confidencial SPORT

"Valdés es un hombre de costumbres"

Valdés prepara los partidos de una forma muy meticulosa, con la misma concentración con que juega después

Albert Masnou

3-11-2011 | 04:05 H.

Feliz por el record de imbatibilidad, Víctor Valdés fue de los pocos jugadores que atendió a los medios de comunicación tras el partido contra el Viktoria Pilsen. Nunca falla a esta cita si el partido le señala, sea por virtud o por defecto. Cuando comete un error, nadie del departamento de prensa debe avisarle porque siempre da la cara. No concibe esconderse ni en el campo ni fuera de él. Ayer era una noche especial por superar la imbatibilidad de Miguel Reina y aprovechó el encuentro con los periodistas para dedicarle el récord a sus padres, José Manuel y Agueda.

Llegó antes el reconocimiento público al privado pues no telefoneó a sus progenitores hasta asentarse en el autobús, que condujo la plantilla al hotel. “¿Cómo está la familia, mamá?” fue la pregunta de Víctor, la misma que responde su madre después de cada partido, la misma que efectúa el hijo cuando coge el móvil y se adentra en la intimidad del vehículo, lejos del ruido exterior. Los desplazamientos del equipo provocan que Víctor no siempre pueda estar con su hijo Dylan y su compañera Yolanda ni tenga noticias de sus hermanos a los que adora, Álvaro y Ricard. Por esto, cuando acaba el partido tiene necesidad de saber cosas de ellos, y de sus padres. En esta conversación rutinaria con su madre apenas hablan de fútbol y mucho de cosas mundanas, de rutinas de unos y de otros, la de vida de los seres queridos. Para Víctor este reencuentro con la realidad debe tener algo de religioso porque le supone salir de su madriguera. Porque ellos saben que Víctor “es un hombre de costumbres” y los partidos son como un paréntesis en su vida, como si se perdiera en una isla sin contacto con el mundo exterior.

A Víctor no se le telefonea antes de un partido porque está concentrado. Esa abstracción le permite responder cuando llega la única ocasión de gol del partido, la única acción en la que debe intervenir y la que no puede fallar. Como la protagonizada en el Eden Stadium en el mano a mano con Petrzela que le permitió alcanzar a Reina padre.

Lleva hasta tal punto esta ley de aislarse antes del partido que ni sus próximos le saludan cuando acuden al hotel de concentración para recoger entradas del partido. Se las deja a alguien acordado previamente o en recepción y ya se olvida. Esta es la rutina que usa antes de cada partido durante muchos años, la que le ha permitido sentar las bases para rendir mejor luego en el campo, acallar criticas, consolidarse en el equipo hasta convertirse en el portero más decisivo de la historia del club.

“Yo no sé dónde arranca este poder de concentración porque no le conozco desde hace tanto tiempo pero es impresionante”, explica su manager Ginés Carbajal. “Siempre está atento, siempre está despierto y esto le hace especial”, indica. “Muchos entrenadores prohíben los móviles en las concentraciones porque provocan que los jugadores intenten matar su aburrimiento con la realidad exterior. Víctor vive estas concentraciones de una manera diferente”, agrega Ginés que desvela que después de un tiempo ya evita enviarle mensajes antes de los partidos. “Es inútil. Jamás los contesta”, agrega. Víctor vive en una isla y allí no hay cobertura.

A dos meses de cumplir 30 años, Valdés ya lleva 18 en el club pues ingresó cuando tenía diez años procedente de la Penya Cinc Copes. Con un único 'impassse¿ de dos años, de los 10 a los 12 años, ha escrito su propia rutina hasta derrumbar todas las barreras con las que se ha encontrado, que no son pocas. “Se ha ido ganando a toda la gente a pulso y ya tiene a todo el mundo rendido. Incluso a la prensa de Madrid”, asegura Carbajal que lo ve todo desde cierta distancia por estar afincado en Madrid. Y lo ha logrado con sus costumbres de siempre.

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