"¿Sacrificio? Es lo que hay y me encanta"

La triatleta catalana, reconocida barcelonista, participó en los JJ.OO. de Tokio y ya piensa en Paris 24

Anna Godoy
Anna Godoy | JAVI FERRANDIZ

Carga con la bicicleta, los bidones y las bolsas con la precisión que da la costumbre. Menos habituada está a las brochas y los productos de maquillaje pero, como todo, lo acepta con positividad y una sonrisa. Charlamos saltando del mar al fútbol, con un Barça-Real Madrid que va a disputarse en pocas horas y que verá junto a su padre, que “aún no sé por qué, es muy ‘merengue’”, asegura riendo.

Ella, no. “Soy culé a morir”, asegura, aunque reconoce que “no veo muchos partidos porque apenas tengo tiempo”. El suyo se lo lleva una media de veinticinco horas de entrenamiento a la semana y una carrera de Publicidad y Relaciones Públicas que estudia en la UOC y está a punto de terminar. Multiplica por tres su vida deportiva y apenas le queda tiempo “para ir al cine, a cenar con mi pareja o mis amigos y descansar, que también lo necesito”. ¿Vale la pena? Anna Godoy no duda: “rotundamente, sí. Es mi pasión, lo que me divierte y lo que he elegido como forma de vida. Soy muy afortunada por dedicarme a lo que me gusta”. 

Su padre y su hermano, triatletas como ella, no consiguieron llegar a competir en unos Juegos Olímpicos. Ella fue una de las dos que lograron estar en Tokio y describe la experiencia como “una pasada. A pesar de las limitaciones que imponía el Covid, los disfruté muchísimo. Y reconozco que una de las cosas que más ilusión me hizo fue conocer y charlar con Pau Gasol. ¡Se lo cuento a todo el mundo! Qué tipo más sencillo y más increíble”. Ya piensa en los de París, con toda la dedicación y el sacrificio que ello comporta. Pero, como dice Anna, “es lo que hay y me encanta.

Sin trabajo y sin esfuerzo no se consigue nada. Prefiero ésto que estar ocho horas encerrada en un despacho sentada en una silla. Pagaría, si hiciera falta, para seguir siendo triatleta”. Antes muerta que en una oficina, diría yo

 SALUD MENTAL

Continuar con su sueño supone un desgaste físico y mental importante. La deportista ha incorporado este año la figura de una psicóloga en su vida. “Quiero cuidarme a todos los niveles y tuve claro que necesitaba reforzar el aspecto mental -explica- porque estos últimos años he sufrido.

Murió uno de mis mejores amigos y tuve otros temas personales que me provocaron algunos problemas. Quiero tener herramientas para controlar eso y sólo me las puede proporcionar una profesional. ¿He podido tirar yo sola? Sí, pero con una psicóloga va a ser mucho mejor”. 

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