Pope y Barnes profanan el récord de Anfield

El Burnley dio la gran sorpresa de la jornada de Premier tumbando al Liverpool, que queda a seis puntos del liderato

Los de Jürgen Klopp no perdían una partido de liga en Anfield desde el 23 de abril de 2017

Anfield dejó de ser un amuleto. El Burnley se plantó a Liverpool y ganó al campeón de la Premier en su casa, donde no perdía desde, atención, el 23 de abril de 2017. Los de Sean Dyche pusieron fin a un récord histórico con lo mínimo en ataque, un penalti convertido por Barnes, y lo máximo en defensa. Destacaron sus cuatro defensas, pero sobre todo Nick Pope. El portero internacional inglés se convirtió en un pulpo bajo el arco para desquiciar a Mané, Salah, Firmino y todo ‘red’ que osara batirlo.

FICHA TÉCNICA

Premier League

LIV

0-1

BUR

Liverpool

Alisson; Alexander-Arnold, Matip, Fabinho, Robertson; Shaqiri (Minamino, M.84), Thiago, Wijnaldum; Oxlade-Chamberlain (Firmino; M.57), Origi (Salah, M.57), Mané.

Burnley

Pope, Lowton, Tarkowski, Mee, Taylor (Pieters, M.49); Brady (Gudmunsson, M.65), Westwood, Brownhill, McNeill; Wood, Barnes.

Goles

0-1 M.84 Barnes.

Árbitro

Mike Dean. TA: Fabinho (M.45), Matip (M.85) / Barnes (M.39).

Estadio

Anfield. Sin espectadores.

El resultado hunde un poco más al Liverpool. Encadenan ya cinco jornadas de Premier League sin ganar los de Klopp. Hace poco más de una semana perdieron el liderato de la liga, ahora se alejan a seis puntos del United.

Jürgen Klopp trató de revitalizar a su equipo con rotaciones. Dejó fuera del once a Salah o Firmino, y dio entrada a Origi y Shaqiri. No se puede decir que la segunda unidad recogiera el guante. Tuvo Origi la mejor llegada ‘red’ en el primer tiempo, una carrera franca desde el centro del campo acabó con un disparo en el travesaño. Fue la única que no alcanzó Pope, que a partir de entonces dejaría una actuación memorable.

Las paró de todos los colores el internacional inglés. A Robertson y Mané en el primer tiempo, a Salah, Robertson y Shaqiri en el segundo tiempo. Los ‘reds’ acabaron el partido con un total de 27 tiros. Seis de ellos entre palos, y todos repelidos por el inglés. El Burnley, en cambio, se bastó con cuatro disparos para marcar la diferencia.

Los ‘clarets’ resistieron en defensa y aguardaron hasta que al Liverpool le flaquearan las piernas. Encontraron su momento a cinco minutos del final. Tras un balón parado, en un despiste de Fabinho, Barnes se plantó delante de Alisson y levantó el balón justo antes de chocar con el portero. Mike Dean lo consideró suficiente para señalar penalti y anticipar la increíble resolución del partido. Barnes no falló desde los once metros para hurgar en la herida de un Liverpool que lo puso todo, pero no le salió nada.

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