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FC Barcelona, 4 - AS Roma, 1 de ida de cuartos de final

A vosotros, los guardianes

OPINIÓN

E. Pérez de Rozas

Sí, yo también soy un colgado de la radio. Por supuesto, estoy mucho más enganchado al papel, al tacto de los diarios, al negro sobre blanco, al olor a tinta, a que la manteca del cruasán manche la página o, incluso, se derrame algo de café con leche por las esquinas del periódico. Sé, cómo no, lo noto cada día, que estoy en desuso, es decir, que los nostálgicos somos cada vez menos, pero me niego a desayunar con el móvil sobre la mesa mirando las webs de mis diarios preferidos.

Pero, bueno, el caso es que la radio jamás me abandona y mucho menos en los días de partido del Barça. Voy mezclando las dos emisoras de referencia en las transmisiones en catalán, aunque todo el mundo sabe de quién soy admirador y a quién debo muchos de mis momentos radiofónicos más memorables. Por no decir a quién debo multitud de consejos, de vida y de profesión, más que de culé. Si, cómo no, al ‘mestre’ Puyal, claro, por supuesto, como tantos otros compañeros de trabajo.

El caso es que, el pasado miércoles, al acabar el Barça-Roma (4-1) sentí la misma desolación, desesperación (vale, este término puede ser excesivo, pero lo mantengo), desilusión, desencanto, sobre todo desencanto e injusticia cuando, en ambas emisoras, sí, en idéntico momento, es decir, mientras la gente abandonaba el Camp Nou y los dos técnicos, Valverde y Di Francesco, reflexionaban con los suyos para construir su discurso en la sala de prensa, los grandes gurús del cruyffismo, del guardiolismo, los profetas del rondo, los guardianes de la esencia, del ADN, del Barça, de La Masia, del ‘més que un club’ de ambas cadenas vomitaban sobre la goleada azulgrana, la victoria en el partido de ida de los cuartos de final de la Champions y aseguraban (¡lo juro que lo hicieron en idéntico microsegundo!) que “si tú quieres, si tú prefieres, si a ti ya te va bien ganar la Champions jugando así, con tu pan te lo comas, yo no lo celebraré”.

La frasecita de marras iba dirigida a dos de los más grandes locutores-comentaristas-profesionales de ambas emisoras, no a un cualquiera como yo, que les hubiese dicho lo injustos que estaban siendo con el ‘temporadón’ del Barça, no, no, se lo estaban escupiendo a la cara de dos colegas que, amamantados en la misma escuela, simplemente trataban de hacerles ver, de razonar, de exponer, que lo que acababa de hacer el Barça era un nuevo ejercicio de oficio, de supervivencia ¡y qué supervivencia!, ante un rival que le había complicado la vida. Bueno, les decían más: estamos en el partido oficial nº 49 y los méritos del Barça han sido tan tremendos que, no solo está vivo en las tres grandes competiciones, sino que es el máximo favorito para ganar las tres, sí, sí, también la Champions, donde sus números son impecables.

Pero no, ni siquiera el buen discurso (“¡pues que lo sepas! ¡yo sí celebraré los títulos jugando así!”, le dijo uno de los jefes a sus chicos exquisitos) y los argumentos de los defensores de que el Barça juegue de muchas maneras y no solo al tiqui-taca, sirvieron para que los que desprecian cualquier otro estilo de jugar (y ganar) que no sea en plan Harlem Globetrotters, desistieran de sus ácidas (y crueles) e injustas críticas, sino que se mantuvieron fuera del barcelonismo que justifica que, en determinadas ocasiones (vale, sí, cierto, han coincidido un par de partidos irregulares: Sevilla y Roma), el equipo mantengan la entereza, recupere el aliento y hasta golee sin brillar.

Porque ninguno de estos profetas (que no dedicaron ni 25 segundos al 3-0 del Liverpool-Manchester City, no para criticarlo, no, no, no, sino, simplemente, para comprobar lo difícil que es ganar 4-1 en la Champions) tiene en cuenta a la hora de ser tan injusto con el Barça que, antes de empezar la temporada, se fue Neymar y Valverde tuvo que improvisar. E improvisó tan bien (con Messi, Iniesta, Busquets, Suárez, Rakitic, Piqué, Ter Stegen, Umtiti, Alba…) que hoy llega a su partido nº 50, con el récord de los récords en ‘can Barça’, solo tres derrotas, por cinco de Helenio Herrera, Pep Guardiola, Tata Martino y Luis Enrique, en idénticos centenarios. Más 35 victorias, 11 empates, 113 goles a favor y solo 25 en contra. Es posible, sí, ¡claro que sí!, que Valverde no logre la proeza del triplete, gesta que sí lograron Guardiola (2008-09) y Luis Enrique (2014-15), pero su Barça ya es uno de los mejores de las últimas décadas. Y siento, profundamente, que muchos de los mejores analistas de este país no piensen celebrar sus triunfos. Lo siento porque son muy injustos.

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