Xavi Hernández, durante el entrenamiento del Barça previo a la visita al Villarreal

El primer éxito de Xavi en el Barcelona

OPINIÓN

Albert Masnou

El primer éxito de Xavi ya está encima de la mesa. Solo hay que ver la celebración de los jugadores por la victoria en Villareal para darse cuenta de que el ambiente de la plantilla es otro, muy diferente al que se respiraba antes de la llegada del técnico catalán. Hay detalles significativos que también sirven para apreciar este cambio de actitud de la plantilla como las consignas que dio Piqué en la piña de celebración del segundo gol del Barcelona. Gerard, gato viejo por haber visto muchos triunfos cantados se acababan escapando, les recordó a todos la necesidad de implicarse en temas defensivos para que los tres puntos no se escaparan. Piqué, marcando la línea mientras el resto cantaba el gol de Memphis. A fe que siguieron sus instrucciones. Solo había que ver la implicación de quien más indolente estuvo en el último mes como es Coutinho.

El brasileño peleó balones en la banda, puso ese amor propio que muchas veces carece y al final le llegó un premio inesperado en forma de penalti y el posterior gol. Coutinho, tantas veces criticado, quiere empezar con buen pie con Xavi y para ello fue el primero en seguir las indicaciones de Piqué. Una de los deseos de Xavi fue que el equipo “fuera una familia”. Han pasado solo tres semanas desde su llegada y el equipo ha dado un vuelco, tal y como deseaba el técnico, uniendo fuerzas para intentar salir del pozo en el que se encontraba. Y cambiar la actitud es el primer paso para recuperar el estado de forma, algo que algunos jugadores todavía no han alcanzado. Y estamos hablando, por ejemplo, de Memphis o De Jong o Ter Stegen, jugadores que tienen que ser claves en este equipo.

Cambiar de actitud también es también importante para sentirte equipo y, como consecuencia, defender con más ahínco. Y los resultados también están llegando en este sentido pues en los tres últimos partidos solo ha encajado un gol, un detalle que demuestra esta mayor implicación de los jugadores. Cierto es que este balance no se habría logrado sin esa flor que ha acompañado a Xavi desde su llegada. Porque no es normal la imprecisión de De Tomás o Dimata en el Espanyol, la de Seferovic en el Benfica o los penaltis no señalados a Piqué y Eric en el partido contra el Villareal, pero esta suerte jamás acompañará al deportista sin una buena actitud y una ambición adecuada. Xavi ya ha logrado un primer éxito en el Barça

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