Messi-Luis Enrique, un divorcio con mala pinta

OPINIÓN

EL BARÇA NO ES DISNEYLANDIA. Si Luis Enrique se cree que el Barça es Disneylandia está muy equivocado. Disneylandia es una empresa de sueños y el Barça es una empresa de resultados. No se puede vivir de fantasías, hay que vivir de realidades. Si el técnico asturiano quiere tener futuro en el Camp Nou, tiene que mejorar las formas y transmitir mejor sus deseos. La autoridad no está reñida con el diálogo. Ejercer el poder no significa estar enfrentado al mundo. Necesita una relación más humana con los jugadores, afrontar las ruedas de prensa con mentalidad positiva, no creerse en poder de la verdad absoluta. Pero por encima de todo, el futuro de Luis Enrique pasa por reconducir su relación personal con Messi, deteriorada por falta de sensibilidad y mano izquierda. No entender ni aceptar que el número uno mundial es un caso aparte, que merece un tratamiento especial, es el mismo error que ya cometió en la Roma con Totti. Leo y Lucho tienen un carácter muy distinto, personalidades opuestas, pero están condenados a entenderse por el bien del Barça. Si no lo consiguen, si nadie cede y cada uno va a la suya, la cuerda se acabará rompiendo por el lugar más débil, el banquillo. Se busca ahora un mediador para evitar el divorcio, un intermediario para reconstruir una relación humana que está bajo mínimos. Bartomeu tiene todos los números para hacer este papel pero ninguna garantía de éxito.

¿QUÉ DIRA HOY BARTOMEU? La rueda de prensa del presidente se espera con verdadera expectación. Hay tantos frentes abiertos que sería bueno tratarlos con claridad y transparencia. Algunas preguntas son obligadas. ¿Cómo justificará el cese abrupto de Zubi después de defenderlo a muerte hasta hace pocos días? ¿Seguirá descartando la convocatoria de elecciones para este año a pesar de la complicada situación del club? ¿Reconocerá los problemas que existen entre Luis Enrique y Messi? ¿Seguirá defendiendo a capa y espada al entrenador cuando la mayoría de directivos lo critican en voz baja? ¿Presentará un nuevo director deportivo o cubrirá la baja con un hombre de la casa? ¿Abrirá una nueva guerra con la FIFA después de haber perdido todos los recursos deportivos? El presidente Bartomeu quiere aprovechar esta cita para mejorar su imagen y remontar el vuelo ya que su popularidad está bajo mínimos y las encuestas empeoran día a día. 

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