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Márquez celebra su triunfo con su equipo en el parque cerrado

La manera de ganar de Máquez

OPINIÓN

E. Pérez de Rozas

Hay maneras y maneras de competir. Hay muchas formas, y todas son válidas, de jugar a fútbol, a tenis o correr en moto. El sábado vimos como jugaba Messi con el Espanyol y no lo digo, no, en el tono que lo podría decir Gerard Piqué, no, lo digo en el tono de que fue Leo quien volvió a liarla, unas veces queriendo mucho y otra, seguro, tal vez, sin querer tanto.

Unas veces lo resuelve todo a lo bestia, es decir, con golazos o asistencias primorosas y otras, como el sábado en el derbi, le salen cosas que igual solo imaginó en sueño o, tal vez, seguro, sí, lo sé, ha preparado en el césped de su casa de Castelldefels, teniendo a Thiago de rival y a su inmenso perro de portero.

Pero cuando uno tiene a Messi de su lado o cuando uno es tan sensacional como es el astro argentino, corre el peligro, como le ha ocurrido este fin de semana a Marc Márquez Alentá (mamá Roser tiene mucho que ver con el prodigio, la sonrisa y el gracejo de su chico), de que le comparen a Leo.

Y, sí, sí, eso sucedió este fin de semana en un lugar recóndito, acogedor, estupendo, dejado un poco de la mano de Dios o del presidente Mauricio Macri, como es el pueblo de Termas de Río Hondo, donde se celebró el Gran Premio de Argentina de motociclismo, segunda cita tras Catar.

Durante todo el fin de semana, los aficionados y la crítica estuvieron elogiando ¡y de qué manera! la manera de pilotar, de correr, de Márquez, que, en efecto, cuando sale a la pista no hace prisioneros y le da igual (como a Leo, sí, sí, como a Leo) que sean entrenamientos, peleas por la ‘pole’ o la mismísima carrera.

“Es cierto, es verdad, que muchos aficionados y comentaristas me han dicho este fin de semana”, explicaba Emilio Alzamora, campeón del mundo de 125cc en el 99 y manager del joven de Cervera (Lleida), “que Marc tiene muchas cosas de Messi. Yo, al margen de que sean dos deportistas impresionantes, lo que creo que les une es sus ganas de competir y, sobre todo, las ganas y la pasión que ponen en todo lo que hacen. Ni uno ni otro se cansan de ganar por más que han ganado muchísimo. Y eso es hermoso por ellos y, sobre todo, porque ambos, tanto Marc como Leo, creo, no conozco a Messi, aman a sus seguidores y a los aficionados de sus deportes y quieren contentarlos”.

Márquez, en efecto, ganó con tal facilidad la carrera de ayer en Termas, con tanto coraje y autoridad, que, al acabar la ceremonia del podio, le preguntaron si se sintió, en algún lance de la carrera (25 impresionantes vueltas a saco), como Leo Messi. “¿Yo, Messi?,  por favor, para mí, Leo es un ídolo, el mejor futbolista de la historia, al menos de la historia que conozco yo. Yo lo tengo en un pedestal. Messi es único como lo son Rafa Nadal o Andrés Iniesta. Ustedes deberían de disfrutarlo como lo disfrutamos los barcelonistas”.

Lo cierto es que Márquez tiene una manera de correr, de entrenarse, de hacer las cosas, que provoca una admiración tremenda, ya que no se ahorra ni medio gramo de dedicación, pues ama tanto su deporte, lo disfruta de forma tan bestia que, en cuanto tiene ocasión, como ocurrió ayer en Termas de Río Hondo, actua y se exhibe para hacer disfrutar a los demás.

“¿Ha corrido Marc esta carrera?”, se preguntó, al final, el mismísimo Valentino Rossi. “Pues, sí, la ha corrido, pero yo no lo he visto, no”. Por cierto, Rossi es más de Diego Armando Maradona. Se entiende, sí.

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