El Alcoyano tiró de ilusión para dar la sorpresa y eliminar al Madrid

Te gana hasta el Alcoyano

OPINIÓN

Alex Corretja

@AlexCorretja74

Hace pocos días el Club Deportivo Alcoyano, modesto equipo de fútbol que hoy milita en la Segunda División B del deporte rey de nuestro país, apeó sorprendentemente al mismísimo Real Madrid de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey. Hace unas semanas, el Cornellà se cargó al actual líder de la Primera División, el Atlético de Madrid, de esta misma competición, y apenas dos días atrás, llevó al Fútbol Club Barcelona hasta la prórroga para acabar cayendo dignamente por un ajustado 0-2.

Para mí, en el deporte (en las series de televisión también pero ese es otro debate), no puede haber nada más apasionante que no tener claro cuál va a ser el resultado final. Todo lo predecible se convierte en soso y aburrido, en cambio, la intriga genera expectación e ilusión a los candidatos o clubes ante la posibilidad de una campanada histórica.

Y esa misma ilusión es la que propició, (seguro que junto a muchas otras cosas) que el club de Alcoy, con algo más de setecientos mil euros en el presupuesto de su plantilla para esta temporada, fuera capaz de eliminar al trece veces campeón de Europa y con cientos de millones en su presupuesto, como el Real Madrid.

Dentro de esas muchas cosas, hay algo que para mí es fundamental en todos los ámbitos, pero que se acentúa cuando hablas de deporte y partidos a vida o muerte, como los que se juegan en la competición del KO: La INTENSIDAD. Hace muchos años que el talento ha dejado de imponerse por encima del físico, por supuesto que si tienes las dos cosas, mejor que mejor, pero no siempre es fácil encontrar esa combinación. En cuanto te despistas puedes caer frente a cualquiera, y más si estamos hablando de encuentros a partido único y en terreno ajeno. El aspirante se va a dejar la piel y lo que haga falta ante la oportunidad de su vida. Lo va a preparar a conciencia, mientras que para el favorito es un partido más, de las decenas que tienen cada temporada. Lo más complicado para mí radica justamente en eso, en preparar cada encuentro como si te jugaras la vida en ello. Está claro que el Alcoyano, el Cornellà o muchos otros, no van a ganar la Champions nunca en su historia, me atrevería a decir, con todo el respeto, pero eso no les exime de soñar y creer que en un partido concreto son capaces de cualquier cosa, como han demostrado estos dos humildes equipos.

Y, al igual que en el fútbol hay sorpresas, también las hay en otros deportes. Yo mismo, siendo un jugador muy mediocre, o más bien malo, en pista de hierba, fui capaz de ganar al siete veces ganador de Wimbledon, Pete Sampras, en esa superficie, en Copa Davis y encima después de ir perdiendo por dos sets a cero en un encuentro al mejor de cinco sets. ¿Milagro? Por supuesto, yo jamás tuve la más mínima opción de hacer nada importante en el torneo londinense, pero a un partido único, os lo prometo que pensé que tenía posibilidades de conseguirlo, como al final acabó siendo. Me preparé durante dos semanas con la mayor ilusión del mundo y acabé imponiéndome por 4-6, 4-6, 7-6, 7-5 y 6-4.

Así que, la frase célebre “tienes más moral que el Alcoyano”, en ocasiones funciona, aunque solo sea para hacernos soñar en situaciones que nunca pensamos que se puedan llegar a conseguir.

Tras la incógnita de los Juegos

Pobres deportistas los que están preparando los Juegos Olímpicos. Tanta incertidumbre les está provocando una angustia que tiene que ser difícil de gestionar. No saber si se podrán realizar finalmente los Juegos no tiene que ser fácil. Es verdad que una cita olímpica sin público seguramente carece de sentido, pero me encantaría saber qué opinan los deportistas al respecto. La realidad es que la pandemia no cesa y se está complicando mucho la viabilidad de los eventos deportivos.

¡La cuarentena australiana!

Hace unos días viajaron a Australia todos los jugadores que participarán en el primer Grand Slam de la temporada. La federación australiana fletó una serie de aviones para que los participantes llegaran con el mínimo riesgo de contagiarse y poder, de forma inmediata, continuar con sus respectivas preparaciones. Pues bien, ni aun así se libraron de algún positivo, con la consecuente cuarentena obligatoria de catorce días. Muchos fueron los que se desesperaron, e incluso mostraron su descontento, pero el positivo de Paula Badosa después de estar encerrada en su habitación durante siete días, demuestra que el gobierno australiano estaba en lo correcto.

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