El discurso más culé de Xavi

El discurso más culé de Xavi

Lluís Mascaró
Xavi, en una imagen de archivo en rueda de prensa
Xavi, en una imagen de archivo en rueda de prensa | JAVI FERRÁNDIZ

Xavi, mejor que nadie, sabe qué es y qué significa el Barça. Y su mensaje como entrenador, tanto en el vestuario como en la sala de prensa, siempre es el mismo. Y no deja lugar a dudas: “Somos el Barça. Aquí no vale empatar o perder. Esto va de ganar. De ganar, y ganar y ganar otra vez”, aseguró ayer el técnico blaugrana en la previa del partido ante el Betis. Un encuentro que es otra final. Como todos los que se jugarán (excepto el amistoso ante Boca Juniors, claro) en un terrorífico mes de diciembre. Seis duelos en solo diecisiete días en los que el conjunto blaugrana no puede permitirse ni un tropiezo. La exigencia es máxima. Por supuesto. Como corresponde a un club como el Barça. Están en juego la Liga y la Champions.

De la final de esta tarde contra el Betis en el Camp Nou a la todavía más difícil final del miércoles en Munich ante el Bayern. Y luego las finales frente a Osasuna (día 12), Elche (día 18) y Sevilla (día 21). El Barça tiene que ganar sus cuatro finales de Liga y, por supuesto, su final de Champions para iniciar el 2022 con opciones de títulos. Todo lo que no sea ganar, ganar y ganar no servirá de nada. Será, sin duda, un frenazo a la ilusión que el regreso de Xavi ha despertado en los culés y un paso atrás en la construcción del nuevo proyecto. La presión para el técnico y para el equipo es total. Pero Xavi la asume como parte de su identidad. Se forjó en La Masia y triunfó en el mejor Barça de la historia. No le asusta el gigantesco reto al que se enfrenta. Y lo hace con las ideas muy claras. 

Xavi lleva solo tres partidos al frente del conjunto blaugrana. Poco tiempo para una revolución. Pero ya ha introducido cambios significativos. Sobre todo teniendo en cuenta las circunstancias: una plantilla descompensada y repleta de delanteros lesionados. Ha vuelto el estilo y la intensidad, que son innegociables, y falta resolver el problema con el gol. Sin Ansu (que no podrá jugar tampoco contra el Bayern y cuyo regreso no se precipitará para no cometer los errores del pasado más reciente), Xavi no tiene más remedio que confiar en el ‘milagro Dembélé’.

El técnico volvió a defender ayer al futbolista francés, hasta el extremo de asegurar que tiene que jugar aunque no renueve. En eso no coincido con Xavi. Ya lo escribí ayer: el chantaje que está haciendo Dembélé (y sus representantes) al Barça no debería quedar impune. Es una actitud vergonzosa en un futbolista que apenas ha jugado la mitad de partidos disputados por su equipo en cuatro años y medio. Pero, por supuesto, el entrenador manda...