Barça negativo

Todo esto pasará, pero que pase ya

OPINIÓN

Albert Sáez

@albertsaezc

Hace justo un año que se declaró una epidemia por coronavirus en la ciudad china de Wuhan. En aquel momento, no podíamos imaginar la que nos iba a caer encima. Ni en la peor de las pesadillas. Nos ha cambiado la vida, nuestros hábitos, nuestras aficiones, nuestro tiempo de trabajo y nuestro tiempo de ocio. El deporte no tiene nada que ver con el de hace un año: competiciones suspendidas, estadios vacíos, deportistas encerrados en burbujas e incluso aislados durante días en un hotel como ocurre ahora a la espera de celebrar el Open de Australia ... La afición ha seguido apasionándose, pero se ha hecho y se hace duro seguir al pie del cañón sin poder compartir ni los partidos ni los pospartidos, sin poder animar ni silbar a los jugadores. Todo esto es extraño, muy extraño. Pasará, pero se hace duro.

En el Barça, el covid-19 ha significado un auténtico tsunami. Le pilló débil.Y lo ha dejado en los huesos, de manera que solo le queda el esqueleto formado por los jugadores más comprometidos y con más proyección, un equipo técnico con aires de provisionalidad y unos aficionados que se mueren de ganas de votar como ya lo demostraron al forzar la moción de censura y la dimisión de la junta. Iremos a las urnas, o votaremos por correo, sin haber debatido con el socio del asiento de al lado sobre los tres candidatos. El whatsapp es un sucedáneo demasiado frío. Todo es frío, muy frío para un asunto al que llegamos por la pasión que genera.

Sí, todo esto pasará, pero que pase lo antes posible. Empezamos la segunda ronda de renuncias por el impacto del virus. La economía, también la del deporte, languidece. El Barça es mucho Barça, pero tendrá que sacar sus esencias para salir de este agujero. Que al eterno rival las cosas le vayan aún peor es poco consuelo para tanto desánimo. Y las promesas de nuevos fichajes son poco creíbles. Solo el barcelonismo salvará esto.

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