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Josep Maria Bartomeu, presidente del FC Barcelona, ha confirmado este viernes la exclusiva de SPORT sobre Mirotic

"Aquí mando yo"

OPINIÓN

Xavi Torres

@xavitorresll

Curiosa situación la que el destino le ha preparado a Josep Maria Bartomeu. En noviembre de 2016 dimitió la vicepresidenta económica de su junta, Susana Monje; en octubre de 2017, el vicepresidente institucional, Carles Vilarrubí; en julio de 2018, el vicepresidente de marketing y comunicación, Manel Arroyo; y la semana pasada, el vicepresidente deportivo, Jordi Mestre. En cuatro años, a Bartomeu se le han ido cuatro veces pero él, en rueda de prensa, se exhibe sonriente. 

Desde luego, habrá que convenir que la circunstancia no es normal. Que un directivo se vaya de una junta directiva no es extraño. Le ha pasado a Bartomeu y a todos los presidentes anteriores. Y, seguro, a los que vendrán. Que sean cuatro vicepresidentes tal vez ya no sea tan común. ¿Podemos imaginar la repercusión que tendría en Barcelona la dimisión de cuatro vicepresidentes del Real Madrid? Además, la respuesta del presidente se antoja inaudita: no ha habido sustituciones. Oficialmente, todas las áreas han quedado en sus manos.

Dicen los expertos que mandar es delegar. Se trata de reunir a los mejores para huir de la mediocridad con el objetivo de acercarse a la excelencia. Por supuesto, también en el caso del Barça. Así lo vendió Bartomeu en campaña pero el plan, hoy, no parece el mismo. El presidente, acusado a menudo de no tomar decisiones, ya hace tiempo que decidió escuchar poco a sus directivos y protegerse en su pequeño grupo de confianza para gestionar el club a su manera, o sea, sin el debate interno necesario para crecer como se espera de un gran club como el Barça. En este grupito estaba, por supuesto, su amigo Jordi Mestre, el último directivo dimitido.

Finalmente, avergonzado ante tanto despropósito, Bartomeu decidió aceptar los matices de los directivos del área deportiva Bordas, Elías y Vilajoana, hecho que provocó en el vicepresidente un ataque de cuernos que le llevó a marcharse sin haber dejado más huella que la de su lealtad al presidente… hasta que dejó de tenerla. En su debe, la sorprendente confianza en el manager de fútbol, Pep Segura, el técnico que ha sabido convencer -hasta hace cuatro días- a este pequeño grupo de hombres del presidente, seguramente sabios en muchas materias (no entraremos hoy en este debate) pero no en una fundamental: la exclusiva fórmula que un día convirtió al Barça en la referencia mundial del sector del balón.

Bartomeu explica que en el Barça mandan los directivos y trabajan los ejecutivos. En realidad, tras las cuatro dimisiones de sus directivos más cercanos, manda él y ejecuta Óscar Grau, el Director General elegido por él. Que cada lector valore si el modelo de gestión es el adecuado. En el Real Madrid, ésta ha sido la fórmula escogida desde siempre por Florentino Pérez, con José Ángel Sánchez como ejecutivo de confianza. Y de proyecto, los resultados, sin más. Y para lograrlos, cuantos más cromos, mejor. ¿Les suena?  

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