Creemos que podemos estar esperanzados con este Barça

Aplaudir los avances... pero elevando la exigencia

OPINIÓN

Javier Giraldo

@javiergiraldo

Acostumbrados durante tanto tiempo a celebrar títulos, chirrió un poco ver a tantos barcelonistas aplaudir tras la derrota ante el Madrid en Arabia. Sí, ya sé que no se aplaudió el qué (la derrota), sino el cómo (se cayó dando la cara y con honor).

El esfuerzo y la capacidad del equipo para dar la cara en circunstancias adversas, frente a un rival más cuajado, es digno de elogio. Nadie lo duda. También es bueno subrayar que si nada se tuerce, el Barça tiene por delante un futuro prometedor, con gente como Ansu, Pedri, Ferran Torres, Abde, Gavi o Nico. De hecho, ahora el Barça tiene más futuro que presente.

Pero dicho esto, conviene no perder el mundo de vista: celebrar una derrota y quedarse solo con lo positivo tiene su lado malo. Para empezar, dar pie al eterno rival a que saque pecho con sus resultados: ‘sí, sí, pero la final, ¿quién la juega?’, se preguntaban en Madrid, con un punto de sorna. Y con algo de razón. 

Es encomiable alabar el esfuerzo de los jugadores y sobre todo, destacar que el equipo está en fase creciente. Pero aplaudir una derrota también puede distorsionar el mensaje, como si en Can Barça fuera suficiente con intentarlo.

Lamentablemente, el mundo del fútbol actual exige victorias y títulos, que a su vez comportan patrocinios y dinero. Guste o no, es así. Y el Barça lo sabe perfectamente porque lo ha vivido hace no muchos años.

Tras la derrota ante el Madrid, faltó autocrítica: se habló mucho de las virtudes del equipo, pero poco de sus carencias. La falta de gol, la capacidad para gobernar los partidos, los problemas para defender a campo abierto y correr hacia atrás, el papel de los laterales, etc. El Barça crece, pero el listón de la exigencia debe estar un poco más alto.  

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