Krankl y el no gol de Cardeñosa

Josep Coves

Argentina’78 representó una de las mayores –otra vez- decepciones de la selección española, que en puertas de albergar el siguiente Mundial no consiguió generar un clima de ilusión entre la afición. Más bien ocurrió todo lo contrario. La concentración en La Martona ya comenzó con mal pie. La roja se instaló en La Pampa, a 80 kilómetros de Buenos Aires, en unos bungalows desérticos pensados para las vacaciones de verano cuando en Argentina había comenzado el invierno. El malestar de los jugadores, alimentado por las desavenencias con la Federación por el tema de las primas, se trasladó al terreno de juego.

Lo que sobre el papel debería haber sido un cómodo debut contra Austria se transformó en una pesadilla. España perdió por 2-1 en un partido que sirvió para que Hansi Krankl se diera a conocer al mundo. El delantero austriaco, autor del gol de la victoria de su selección, llegaba al Mundial avalado por la Bota de Oro conseguida con su equipo, el Rapid de Viena, un éxito con sordina en un mundo aún por globalizar.

Krankl fue el gran artífice de la clasificación de Austria (por delante de Brasil, España y Suecia) para la segunda fase y acabó el torneo con cuatro goles, los mismos que el argentino Luque, y por detrás del también albiceleste Kempes (6), el peruano Cubillas y el holandés Resenbrink, ambos con cinco. Tras el Mundial, Krankl fichó por el FC Barcelona por 70 millones de pesetas (unos 420.000 euros), convirtiéndose en el primer futbolista extranjero fichado por Josep Lluís Núñez.

Los goles de Krankl en Argentina’78 contrastan con el mal llamado ‘gol de Cardeñosa’ contra Brasil. El centrocampista del Betis ha pasado a la historia por el tanto que falló ante la canarinha que no por su exquisito juego que generaba una zurda prodigiosa. “¡Estoy harto de que siempre me pregunten por lo mismo!”, se queja con razón el vallisoletano cuando se le recuerda aquella ocasión de gol contra la canarinha. Cardeñosa se encontró con el balón a un metro escaso de la portería de Brasil, abandonada por su portero, y al cambiarse el balón a la zurda para asegurar el disparo, dio tiempo a colocarse al defensa Amaral que rechazó el disparo. Una jugada que ha quedado grabada en el imaginario colectivo de una generación de aficionados españoles.

El 0-0 con que terminó el partido contra los brasileños condenaba prácticamente a la eliminación al grupo de Kubala, al que de nada le sirvió derrotar a Suecia (1-0) en la última jornada debido a la previsible, aunque mínima, victoria de Brasil sobre Austria también por 1-0. Como otras tantas veces, España regresaba a casa antes de lo previsto y con la sensación de haber fracasado una vez más.

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